Cartón de poesía Siglo XXI. N°17

Cartón 17 - marzo de 2022 - Especial Día de la Memoria

Poemas: Santiago Sylvester

Dibujos: Julio Villafañe

 

Podríamos repetir

Podríamos repetir la frase común

y creer en ella

no están muertos, están más vivos que nunca.

Los buscaríamos, entonces, hasta hallarlos:

en las paredes de la calles,

en sus propios hijos,

en el olor a muerte que golpeó todas las puertas

como un espasmo a media noche

(Yo pienso en lo que amo,

Especialmente en tus ojos

Y en la esperanza de que el mundo cambie.)

Varios hombres

fueron muertos en una cárcel del sur.

Las radios extranjeras dijeron que estaban indefensos

cuando el suelo les golpeó la cara;

y ocurre que la vida,

la dignidad de la vida,

fue menos valedera que las contradicciones

del informe oficial,

y que esto ha sucedido en mi país.

Tal vez sea cierto, como se dice vulgarmente,

que ahora podremos encontrarlos en muchas cosas,

pero también es cierto -y esto es lo imperdonable-

que después de la muerte

ya no existe la muerte, ni la vida,

ni la pasión,

ni tus ojos.

Santiago Sylvester

de Palabra Intencional, agosto de 1972

***

(la primera vez)

Cada vez es más difícil hacer algo por primera vez: cuestión

de tiempo para saberlo.

La primera vez que como una fabada, que leo un soneto,

que me acuesto con una mujer;

la primera vez que veo un muerto, un río crecido, dos perros peleando en la calle:

ya nada de esto es posible.

Acumular experiencias es buscar seguridad,

pero siempre queda algo para la primera vez: un deporte que

nunca practicamos, tocar un instrumento, un amor del

que ignorábamos todo, una ciudad que no está en los mapas.

Siempre habrá algo nuevo si nos empeñamos en buscarlo,

incluso el riesgo de hallar lo no querido: por esta línea

merodea la muerte,

siempre atenta, siempre queriendo acontecer,

siempre por primera vez.

Santiago Sylvester

 

Cartón de Poesía. Convocatoria

 

Cartón de poesía/ Siglo XXI

Humanitas invita a docentes, no docentes y estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras/UNT a enviar poesías de su autoría para ser publicadas en Cartón de Poesía Siglo XXI

  • Los poemas deberán tener una extensión máxima de 20 versos
  • Una comisión de referato irá seleccionando los poemas
  • Cada Cartón incluye dos o tres poesías, más ilustraciones de un artista plástico

Plazo de Entrega: Hasta el 20 de abril (2021)

Enviar las poesías en archivos word a: publicacionesfilosofiayletras@gmail.com

 

Lea los números anteriores

 

 

Cartón de poesía Siglo XXI. N°10

Cartón 10

Poemas: José Augusto Moreno

Pinturas: Víctor Quiroga

 

Esto que soy

Este sueño de andar rompiéndome la vida,

este salirme de los diques

y andar perdiendo el alma

hasta quedarme hueco y ser el mundo.

Este dejarme estar del otro lado

matando el tiempo sobre la falda de María

y ver a Juan volviendo de la muerte

vestido de aguinaldo y en ayunas.

Este saberme un poco Magdalena

pagando treinta pesos mi viaje al Infinito

y andar a puro escándalo a los ojos del mundo,

viviendo y desviviendo mi condición humana.

Este tiempo que gasto por ser y estar ahora,

esta vida que soy

y voy muriendo.

de Muerte del siglo (inédito)

 

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Zafrero muerto

Con una bala en el pecho,

Manuel de Reyes Olea

se quedó muerto de golpe

esperando la cosecha.

La muerte estaba mirando

dentro de su calavera,

con ojos de policía

borracho de primavera.

Hay una flor en tu pecho,

Manuel de Reyes Olea,

flor de carne sometida,

manojo de carne negra,

grito tendido en la calle,

grito muerto de la protesta.

La muerte ronda a caballo

y anda en rural patrullera

y tiene todo el coraje

dentro de una cartuchera.

La muerte muele al zafrero

porque es prohibido hacer huelga,

porque los dueños del hambre

engordan con la miseria.

Que se haga azúcar tu muerte,

Manuel de Reyes Olea

y viva siempre en el surco

tu recuerdo y tu bandera.

de Elegía azucarera, parte II

 

Cartón de poesía Siglo XXI. N°9

Cartón 9

Poemas de: Diego Font y Patricio Schifitto

Pinturas de Rubén Kempa

Darwin. Diego Font

de un organismo de cumbres alpinas a otro de paisaje tropical glorioso
te regalo el borde, el embrión y su polen
el origen del amor por la especie

me arrodillo en la antinaturaleza
génesis
un animal muy joven puede
deleitarme, naufragar mis órganos, quebrar las formas del amor, morir

muerdo
el origen de tu especie
de un organismo
del amor a otro del dolor:
para nosotros
el mundo.


 

Entre tu palabra
y la mía, un
muro.
Berlin, pasando
1989.
Vos oriental, yo
occidental, y
viceversa.
Soviéticos o
capitalistas,
así
públicamente
irreconciliables.
Atómico,
nucleares,
armamentistas,
sin diplomacias.
Al margen de la guerra y de la
paz: el silencio.
Un árbol para
trepar y cruzar.
Una nube para
mirar y cruzar.
Un avioncito de papel
caído.
Una hojita bajo el sol
caída.
Así somos.
Entre tu palabra
y la mía, un
muro

Patricio Schifitto

 

Cartón de poesía Siglo XXI. N°8

CARTON DE POESIA SIGLO XXI Número 8 / Septiembre 2020

Pinturas Timoteo Eduardo Navarro

CHANGUITO

Menudo brazo, apenas florecimiento en puño,
barro en simiente para el gran ultraje.

Sueño apenas concebido y ya en camino
hacia el clima del hombre y del coraje.

Sobre la dura sal, sobre la arena de Santiago
un tierno piececito va dibujando el mapa del cansancio.

Changuito de algarroba, hijo del hambre,
en Tucumán te esperan los trapiches para moler tu sangre.

Olvídate pequeño campesino de tu solar nativo
porque no volverás a conducir tu ejército de chivos.

Cien metros tiene el surco, mil metros de trabajo,
tu muerte en Tucumán se llorará en Santiago.

Tú no tienes amigos ni tampoco parientes,
es tu hermano el burrito y el cuchillo tu solo confidente.

Tu nombre ha quedado allá lejos, más allá de la arena:
changuito eres en el cerco y también en la escuela.

Cuando a fuerza de brazo, de llanto, de pura cuchillada
crezcas, serás un hombre raro, casi cansancio... casi piedra.

Entre tus viejas cosas guardarás el cuchillo
para que no averigüen tus hijos el por qué de su filo.

Manuel Aldonate
Del libro “Clima de la miel”, 1961

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FAENA

Bueyes que bostezan en el alba
como medio siglo de jornada,

Carretones que crujen en la huella
el antiguo dolor de su madera,

Hombres oscuros sobre la cruz del pértigo
masticando su pena bajo el viento,

Unos gritos de lija en el silencio,
aspereza de vocablos, y una luna de hielo…

Una mujer con hijo en las entrañas
desvelada en la niebla de la zafra,

Un muchacho de un metro de estatura
con un tierno bracito de bravura
guillotinando tallos en el cerco
- ogro terrible que devoró su sueño -
es el duro paisaje que el trabajo
bosqueja en el silencio amarillo del campo

Manuel Aldonate
Del libro “Poemas del Cañaveral”, 1951

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PASTOR

Una vocación antigua de majadas
y frutales cosechas por febrero
le llenaron de luz el cancionero
donde ardían sus últimas guitarras.

Y le convocaron con su piel de barro
los soles de naranja del verano
los pájaros, la luz y sus hermanos
los grillos violineros del ocaso.

Con su vieja vicuña hilada a mano
sobre el hombro dormida como un niño
y el sol arrodillado a sus espaldas,

el pastor ensayaba por su flauta
un aire melodioso de vidalas
donde su abuelo azul resucitaba.

Manuel Aldonate
Del libro “Breve antología y tres poemas”, 1989

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Cartón de poesía Siglo XXI. N°7

CARTON DE POESIA SIGLO XXI Número 7 / Julio 2020

Pintura: Víctor Quiroga

CANCIÓN DE LA NIÑA NEGRA

La niña negra salió
a buscar una muñeca
pero no había juguetes
y era de pocos la tierra.

La niña negra salió
a hacer un barco en la acequia
y el agua nubló sus ojos
de cachaza y de miseria.

La niña negra salió
vestida de cosechera
y una fábrica de sueños
le voltearon las cosechas.

La niña negra salió
a mirarse en las estrellas
y la luz de una esperanza
se quedó mirando en ella.

José Augusto Moreno

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PESADUMBRE

quién salva ahora
a la noche
dura noche
enanos sueños
habitan

estremece

el silencio
se cuela
en el dolor
del alba

Norah Scarpa Filsinger

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SOSIEGO

Ella camina
por una costilla
de la luna.
Él acuesta una estrella
en su soledad.
En el andén de la quietud,
las hojas de la ternura
les revolotean el alma.
Saben que la vida
es un parpadeo de horas
entre dos soledades.
Horizontes de ecos perforan
la urgencia desvelada de las miradas.
En el canto se enciende la nostalgia.
Una metáfora de silencio
les salpica los miedos.
Gestos. Caricias. Dedos enlazados
leen el pensamiento de los grillos.
De los duendes. Del universo.
Ellos pulsan el amor en los labios.
Una canción les pestañea los cuerpos,
les hurga los corazones.
Las bocas se insomnian
en la melancolía.
Se buscan con fervor
en los espejos de la nada.
Distancia que arrima cercanías.
Lejanías que acercan distancias.
Cántaros que cantan un sueño imposible
en los brazos de la noche.
Ya no hay palabras.
Cuando los corazones se tocan,
encienden su espalda las luciérnagas.
Las soledades se aturden de sosiego,
ahuyentan la muerte
y desvisten el deseo en un beso.

Roberto Espinosa

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