La Directora de Promoción y Fortalecimiento para el Acceso a la Justicia visitó Filo

El 13 de octubre visitó nuestra Facultad Gabriela Carpinetti, Directora de Promoción y Fortalecimiento para el Acceso a la Justicia del Ministerio de Justicia de la Nación.
La recepción estuvo a cargo de la Decana, Mercedes Leal, junto a la Secretaria de Extensión, Graciela Yacuzzi, la Directora de la carrera de Trabajo Social, Cecilia Nacusse, la Coordinadora de Relaciones Institucionales, Julia Saldaño, y la Profesora Belén Espeche. Acompañó el encuentro el Coordinador del Espacio Cultural, José Ramos.
La conversación giró en torno a proyectos de articulación entre nuestra Casa de Estudios y los Centros de Acceso a la Justicia, para que los/as estudiantes de Trabajo Social puedan realizar prácticas en estos importantes dispositivos, como así también, para proyectar espacios de formación. Previamente, se puso en común una perspectiva compartida sobre la Universidad Pública comprometida con el acceso a derechos y la inclusión social.

Congreso Paulo Freire. Conferencia de Cierre a cargo de Adriana Puiggrós

El viernes 17 de septiembre, la Dra. Adriana Puiggrós cerró el Congreso Latinoamericano a 100 años del nacimiento de Paulo Freire “Transitar su legado: un acto de justicia” con su conferencia “Paulo Freire. Pedagogía y política para un contexto complejo”. Fue presentada por la Decana, Dra. Mercedes Leal, quien realizó por su biografía académica y de gestión.

En su disertación, la pedagoga ubicó a Freire en la historia latinoamericana: “más que ver a Freire como un mito, hay que reinscribirlo en la historia para que adquiera el valor de ser expresión de su sociedad”. En este sentido, afirmó que, a pesar de ser del siglo XX , “gran parte de su pensamiento trascendió, se anticipó a muchas situaciones que se están viviendo ahora”. Esto fue posible porque “partió de la situación más concreta de todas, su propio entorno, los campesinos pobres de Recife”, agregó. Puiggrós hizo un recorrido por las opciones profesionales y políticas de Freire, remarcando su convicción de que la transmisión de conocimiento no es, por sí misma, una instancia de cambio. Vinculó su pensamiento con la teología de la liberación, mencionó las críticas que esto le valió por parte de las izquierdas latinoamericanas, más allá de las efectivas incorporaciones de elementos del marxismo en sus posicionamientos. “Freire hace una síntesis interesante de diferentes corrientes del pensamiento progresista, democrático de centro izquierda y de las izquierdas latinoamericanas”, afirmó; y agregó, a modo de hipótesis personal, que también incorporó elementos de la ‘Escuela activa’, aunque el nunca adscribiera explícitamente a ella. 

Luego se refirió a los diversos usos que se hizo del pensamiento freiriano, en tanto trascendió a ese primer Recife y llegó a ser un pensamiento Universal. Usos que fueron desde considerar a su pensamiento como sólo como un método de alfabetización o como un método que borraba al educador (que sólo reproduce la ideología dominante), a un pensamiento profundamente humanístico: “la alfabetización de Freire alcanza a toda la dimensión humana” aseveró. Y es esta concepción la que explica la presencia en toda su obra, la preocupación por la relación entre la ‘diferencia’ y la ‘desigualdad’: “Este pensador se encontró con una población muy compleja (diferentes religiones, orígenes étnicos y culturales muy variados), por eso planteó que era necesario trabajar con las diferencias, sin diluirlas, para articularlas, sin tolerar la desigualdad”. De ahí su convicción de que con la educación sola no se podía, “la educación está atravesada por lo político, en tanto trama profunda de construcción de poder”. A partir de esta idea, trabaja el vínculo pedagógico. Vincula estos procesos con la idea de ‘colonización’, no sólo la histórica, sino la contemporánea, la colonización que se lleva a cabo desde los sectores acomodados sobre los más pobres, y postula a la educación como una posible herramienta de descolonización. Y esto sólo será posible si el educador reconoce los saberes del educando.

En consonancia con este pensamiento y vinculándolo con nuestra realidad Puiggrós afirmó que “Si vamos a buscar a estudiantes que han dejado la escuela durante la pandemia, debemos comenzar por reconocer los saberes de su comunidad y preguntar qué aprendieron en esos tiempos”. También sostuvo la importancia de tener en cuenta la materialidad del vínculo pedagógico. Tener en cuenta los soportes que cruzan y entretejen este vínculo. De esa forma apostar a eso que proponía Freire: establecer diálogos entre culturas distintas, proponiendo una filosofía de la educación crítica, un racionalismo en el que se pueda incluir al otro. 

Freire propone acompañar al educando en el pasaje de la conciencia mágica, al estadio de la conciencia ingenua para alcanzar la conciencia crítica. “Esta idea tiene que llevarnos a no dejar que las corporaciones invada la educación pública, perder soberanía, que los docentes seamos descalificados”, enfatizó y conculyó con la hipótesis de que Freire recomendaría a las y los educadores asumir  una postura crítica constructiva para así podre acompañar a los educandos para que ellos también la adquieran, por ejemplo, en el uso de la tecnología. 

Finalizada la conferencia la Dra. Leal dialogó con la invitada y realizó una síntesis de todas las actividades del congreso y del pre-congreso, agradeciendo a todas y todos los participantes. 

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Educación y política; la politicidad en el oficio de educar

El viernes 17 se llevó a cabo la Mesa panel “Educación y política; la politicidad en el oficio de educar”, a cargo de Nicolás Arata (CLACSO-UBA) y Walter Kohan (NEFI / UERJ – Brasil).La presentación la realizó Isabel Ámate Pérez, secretaria de Educación de la provincia de Tucumán, quien propuso la organización de la Mesa a partir de tres ejes: vigencia de la obra de Freire en la actualidad; sentido de lo político en el oficio de educar; y reflexiones en relación a la tarea docente.

Walter Kohan comenzó su conferencia haciendo una contextualización actual sobre Brasil. Habló del difícil momento que atraviesan, y que hay poder y autoritarismo, pero que sobre todo, hay resistencia. Asimismo, se refirió al hecho de que se están viviendo cosas maravillosas en Brasil por la cercanía al natalicio de Freire, resistencia, movimientos, esperanza, y que más se puede pedir a una obra de Freire y a su vida que ocasionar movimientos de resistencia.

Luego dijo que una de las maneras de homenajear a Freire es viajar, porque el oficio de educar exige viajar, viajar aún sin destino, ya que como Freire decía, “si se sabe a donde se llega no se viaja, solo se sigue una profecía. El viaje exige que el propio sentido del viaje, aparezca en el camino.” Y siguió, el viaje reclama la movilización, no tanto física sino también movilizarse en un sentido político, que tiene características o condiciones singulares: el deseo de salir del lugar en el que se está y la necesidad de hacer nacer una pregunta (¿en dónde estoy?). Cuando sabemos a dónde vamos a viajar respondemos simplemente a un destino, a algo prescrito; esto para nada tiene que ver con el viaje nacido de una pregunta, de un planteamiento, lo que sí tiene que ver con educar, ya que educar exige enseñar, enseñar a preguntar y aprender a preguntar, porque el viaje nace de una pregunta de la misma manera que nace el trabajo docente. Es un viaje que exige buena compañía y la escucha del diálogo.

Kohan presentó un “sello” con el lema A 100 años de un niño y explicó que cuando Freire tenía 68 años recibió un premio sobre la infancia, concepto al cual lo entendía como un tiempo, como una condición para poder educar a las personas de todas las edades. La educación infantil debía estar orientada a la escucha, a la preservación y el cuidado de un tiempo de la infancia, no a la niñez.

“El tiempo que nos propone Paulo Freire es el del amor, el del juego de los niños y las niñas, el del escuchar…
y siguiendo al Che Guevara y su concepto de que el amor es como una condición de revolucionario y revolucionaria, este amor no desde el sentimiento de amar, amor como confianza que se puede hacer nacer un mundo nuevo, confiar en que la historia nunca está terminada y en mantener viva la infancia”, finalizó.

Nicolás Arata abrió su espacio con la pregunta ¿qué celebramos en el natalicio de Paulo Freire? Y respondió: “lo que celebramos es un legado plural, con muchas aristas, una pedagogía latinoamericana y caribeña, transformadora, emancipadora y comprometida con la democratización del conocimiento (por nombrarla de alguna manera)”. Propuso celebrar el legado plural que se condensa en torno a su figura, pero que a su vez lo desborda y excede.

Habló también de celebrar la relación entre lo político y la educación, de lo político en las aulas: “Freire bien lo plantea en sus libros. Es en las escuelas es donde se juega con el concepto de la transformación, donde se juega con el orden de lo común, de la emancipación, con la idea de proponer la clase como un acto político en donde se transcurre y se juega con el orden de la igualdad”. Luego, citó a María Pía López (como síntesis de lo que se celebra con este congreso): hay que partir de la igualdad en nuestras aulas, clases, con nuestros adolescentes, jóvenes y niños y niñas, el cual es esencial, ya que sin él, ningún saber se transmite, ningún mando se acata. Y trabajar para ampliarla indefinidamente”.

Se refirió a que la política debe estar presente a una distancia que permita abrir un espacio para que las ideas sean re-apropiadas por nuestros y nuestras estudiantes, que desencanten, que inviten a la pregunta, para que suceda la pregunta, y no dar respuestas preestablecidas que se apropien de tal manera que termine siendo una partidización.

Arata trajo a colación el episodio de la docente de La Matanza, calificó su accionar como pasional y desmedido, mostrando que a consecuencia de esto se produce una relación asimétrica de poder, en un sujeto activo y uno pasivo, para decir que al contrario, como docentes, siempre se debe invitar al diálogo, en contrapartida de la educación bancaria. Y que revolear por la cabeza a un estudiante la biblia, tiene la misma interpretación que la de revolear el primer tomo del manifiesto comunista de Marx, por más revolucionaria que se crea esta última.

En el final citó a “La pedagogía del oprimido” describiéndolo como el libro del pensamiento pedagógico latinoamericano del siglo XX. Propuso construir herramientas pedagógicas institucionales propias, siguiendo el hilo conductor de que no se podría imaginar una pedagogía dialógica al margen de la escuela, sino integrada a favor del oprimido, con impronta latinoamericana. Por ello, la celebración de los 100 años del natalicio, y del legado del que forma parte vital y lo desborda, y la cuestión de recordar, no se trata de mitificar a Paulo Freire y a su legado, sino de (re)leerlo, estudiarlo, preguntarse sobre su obra, compartir sus ideas y sobre todo seguir interpelando su legado y preguntarse: ¿Después de Freire, qué?

Por último, Isabel expuso un resumen de las ideas principales de la charla y habló de que ambos expositores coinciden en la importancia de materializar los principios de la educación mediante la clase y la escuela como acto político en donde los educadores deben tallar la práctica mediante los principios de igualdad y de vivir el desplazamiento como un andar exploratorio que exige salir del lugar de confort.

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Las nuevas narrativas de la educación popular en América Latina

El 17 de septiembre se realizó la Conferencia “Las nuevas narrativas de la educación popular en América Latina”.

La exposición estuvo a cargo de Alfonso Torres Carrillo (UPN, Colombia). Educador popular e investigador social colombiano. Profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional. Magister en Historia. Y presentó Carolina Abdala (UNT).

Alfonso brinda, primeramente, un recorrido histórico sobre la Educación popular para llegar finalmente a caracterizarla en los tiempos actuales.

En un primer momento, durante la década de los 70 y 80, la Educación popular surge como un movimiento, en un contexto de plena radicalización de las luchas sociales y los movimientos de izquierda, de la lucha por la construcción de la democracia en países en donde se establecieron dictaduras militares. Estaban orientadas por un ideal revolucionario, de transformación profunda de las sociedades y de las estructuras políticas y económicas.

En un segundo momento, durante la década de los 90, se produce una inflexión producto de la caída del socialismo en países orientales, el fin de las dictaduras en aquellos países latinoamericanos donde se habían instalado y las expansiones de políticas neoliberales. Esto llevó a repensar a la Educación popular no ya con un horizonte político transformador y emancipador, sino como una formación para la ciudadanía para acompañar la construcción de una sociedad democrática.

A comienzos del siglo XXI se empezaron a vivenciar las consecuencias de las políticas neoliberales de la década de los 90: la pobreza y el desempleo. Lo que conllevó a una reactivación de los movimientos sociales y del discurso esperanzador de que otro mundo es posible. Se comienza así a plantear el fortalecimiento de la vinculación entre educación popular y los movimientos sociales, lo que produjo una expansión de la educación de adultos, la emergencia de nuevas categorías o propuestas dentro de la Educación popular de acuerdo a la población a la que se atendía y una mayor presencia de la Educación popular en los ámbitos universitarios.

Además se hace notorio el surgimiento de nuevos movimientos sociales, ya no ligados al mundo económico, productivo y social, sino a otros ámbitos, como el ambiental, las situaciones de opresión contra la mujer y desidentes (con la lucha feminista), la comunidad LGBT, estudiantiles, entre otros.

Hoy, ya no se adhiere a la concepción inicial de la Educación popular, entendida como un medio de transformación para llegar al socialismo, sino que se reconocen una pluralidad de horizontes políticos de futuro que tienen que ver con otros mundos posibles y con el “buen vivir”.

Llegando al final de la conferencia se dedicó un espacio para reflexionar e intercambiar ideas sobre las preguntas que fueron realizando los y las oyentes de Youtube. Se trataron temas como: los aportes de la educación popular para repensar, revisar y modificar las prácticas pedagógicas docentes en las universidades; la inspiración de la obra de Paulo Freire para renovar y transformar las escuelas; las metodologías “dialécticas”; relación entre virtualidad y educación popular y, por último, trayendo a colación el caso de la docente de La Matanza que reprochaba a su estudiante por no adherir a los postulados del gobierno, se preguntaban si el adoctrinamiento es también una actitud “bancaria”.

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Mesa Panel “Pedagogía de la liberación en América Latina hoy”

El 16 de septiembre se llevó a cabo la Mesa Panel “Pedagogía de la liberación en América Latina hoy” convocando a tres mujeres que compartieron sus recorridos, sus aprendizajes, sus certezas y sus preguntas. Expusieron Lidia Rodríguez, de la UBA, Norma Michi, de la UNLu y MOCASE; y Natalia Peluso, del Ministerio de Educación de la Nación. La presentación estuvo a cargo de Ana Müler, de la UNSA y de la Mesa de Comunicación Popular de Salta y Jujuy.

Müler abrió el encuentro con la propuesta de recorrer, en las voces de las invitadas, a Freire desde la extensión, desde la mirada política, y la articulación entre los espacios de aprendizaje y de transformación y acción territorial.

Planteó los ejes a desarrollar: los sentidos de la liberación, de qué hablamos cuando hablamos de liberación, pensarnos desde lugares situados, América Latina y el continente, como parte de los aportes centrales de Freire en muchísimas disciplinas, sobretodo en las miradas políticas, lo que implica la educación popular en los distintos espacios de transformación.

Lidia Rodríguez, Dra. en Filosofía y Mg. en Ciencias Sociales, presentó un trabajo que vienen realizando hace varios años desde la Secretaría de Extensión Universitaria de la UBA en conjunto con otras instituciones, haciendo referencia primeramente a la Secretaría de Extensión Universitaria que Freire crea en la Universidad de Pernambuco, y a que es en ese espacio en donde se genera el método de alfabetización que luego se implementaría en la campaña de alfabatización de Brasil. La referencia la hace para demostrar la potencia que tiene la Universidad cuando se conecta con las problemáticas de los sectores más postergados, más vulnerables, y la posibilidad de construir en ese vínculo y de hacer un ejercicio de diálogo de saberes.

Rodríguez compartió el trabajo titulado Mujeres educadoras en contexto de vulnerabilidad en el conurbano bonaerense. que conjuga los trabajos de docencia, extensión e investigación, la integralidad de las prácticas. Contó que cuando comenzaron surgió la necesidad en la localidad de Ituzaingó de convertir los merenderos en centros educativos, entonces trabajaron con las compañeras de los merenderos para ayudarlas a construir una identidad como educadoras populares, no para enseñarles a hacer educación popular en el “sentido bancario” diría Freire, sino para construir con ellas un reconocimiento al trabajo que de hecho venían haciendo como educadoras. Lidia habló desde la perspectiva crítica freireana y remarcó algunos puntos del vínculo dialógico: el saber no está depositado en uno sólo de los polos del vínculo pedagógico sino que se contruye en el diálogo; requiere construcción de ámbitos en los cuales ser desarrollado; encuentros vs. transmisión o transferencia; no hay verdadero diálogo sin pensamiento crítico; problematizador; y permite reflexionar sobre las experiencias (históricas) individuales y colectivas. Luego contó cómo, a partir de estas ideas, organizaron talleres para recuperar los saberes en juego: los problemas; los criterios de resolución; las soluciones, los problemas prácticos; los debates y dudas; y las interpretaciones y reflexiones.

Por su parte, Norma Michi, Dra. en Educación, esbozó un panorama de la relación entre la educación popular y la pedagogía de la liberación, y hablar de Freire, cuestiones que remiten a un período muy particular de nuestra historia, la década del ´60. Hizo referencia a los procesos revolucionarios, al de Cuba en particular y a todas las expresiones de lucha popular que hubo en esa década. Escenario en el que Freire fue forjando sus ideas, “si bien comienza en la década del ´50 con su experiencia de extensión universitaria, es en el ´60 que él avanza en su pensamiento, lo desarrolla y se consolida con la pedagogía del oprimido en el ´69”. Década en la cual el planteo fundamental era la liberación opuesta a la dependencia.

La educadora hizo un breve repaso sobre el texto Pedagogía del Oprimido que propone colocar la mirada sobre la relación pedagógica, y ver la politicidad de la relación pedagógica y la pedagogía de la relación política. Esto significó una interpelación en muchos sujetos, no sólo en educadores. Freire llama a reflexionar sobre la vinculación entre los procesos revolucionarios y los procesos de participación de los sujetos y sus lugares en esos procesos. Dice que es entonces, en esta relación entre lo político y lo pedagógico que juegan ideas fundantes de lo que surgiría luego como corriente latinoamericana de educación popular: el diálogo en la relación pedagógica, la praxis en la relación con el conocimiento, entre otras. Michi continuó hablando específicamente de la educación popular, una educación popular que permitía a muchas personas que venían pensando en alguna forma de transformar el mundo, empezar a mirar su práctica como educativa. Remarcó que los colectivos de educación popular estuvieron siempre muy cercanos a los procesos revolucionarios. Finalmente, Michi abordó una década del ´90 neoliberadora y rescató la Pedagogía de la Esperanza de Freire, con procesos de movilización y resistencia.

Por último, Natalia Peluso. Lic. en Ciencias de la Educación y docente, retomó la idea de cómo el Estado puede construir política pública desde una perspectiva de la educación popular. Y propone a la educación popular como una forma de transformación masiva de la educación donde los niños, adolescentes, jóvenes y adultos sean los sujetos protagonistas del mundo que se quiere y la transformación necesaria de la sociedad del mundo que se vive hoy. 

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Paulo Freire: aportes teóricos, pedagógicos y metodológicos

El 16 de septiembre se llevó a cabo la Mesa Panel: “Paulo Freire: aportes teóricos, pedagógicos y metodológicos”. Expuso María Eugenia Barros (UNT) y la presentación estuvo a cargo de Daniel Yépez (UNT y UNJu).

La Mesa inició con una pregunta disparadora, propuesta por el Profesor Yépez, en relación a si hoy habría que romantizarlo a Paulo Freire, en el sentido de verlo como una moda para estos tiempos. Luego, realizó otra pregunta respecto a los aportes teóricos, pedagógicos y metodológicos de Paulo Freire.

A partir de estas preguntas reflexionaron acerca de que para entender (y leer críticamente) la obra de Paulo Freire es imprescindible contextualizarlo en un momento socio-histórico, económico y político determinado, no solo a nivel Latinoamericano sino también a nivel global. En este sentido, sus primeras obras fueron producidas durante la década del 60, en un Brasil caracterizado por un alto número de pobreza, esclavitud, marginalidad, opresión y racismo. A nivel Latinoamericano se mencionan la Revolución cubana, la Teología de la Liberación, las teorías del Desarrollo, Subdesarrollo y de Dependencia, entre otros. Mientras que, desde una mirada global, encontramos hechos históricos como el naciente Movimiento Hippie, la Descolonización en África, las luchas por los DD. HH. en Vietnam, entre otros.

Todo ello condujo a uno de los aportes de las obras de Paulo Freire, mencionado por la Profesora Barros, y es que Freire es un hombre de sus tiempos. En palabras de la profesora: “Lo que escribió Freire no es caído del cielo, sino que es producto de su época, por eso se dice que Freire es un hombre de sus tiempos”.

Otro de los aportes tiene que ver con su escritura, caracterizada por Barros, como comprometida, responsable y jugada. Esto último en el sentido de que siempre se pronunció a favor de los y las oprimidos/as, excluidos/as, marginados/as; en fin, aquellos/as separados/as del sistema. Lo que nos lleva a otro de sus aportes y es que Freire se pronuncia primeramente como un intelectual político y después pedagógico.

De estos intercambios surgieron otros aportes como: la revisión que realizaba Freire a sus propias obras luego de una crítica que recibía; así como también la incomodidad que producen sus obras, no solo para los opresores, al proponer superar el eurocentrismo para fomentar una nacionalidad latinoamericana, sino también en la medida que nos invita a cuestionar lo dado como natural.

Por último, reflexionaron e intercambiaron ideas a partir de preguntas, realizadas por la audiencia del canal de YouTube, acerca de la colonización pedagógica en este contexto de globalización de nuestros datos e información personal, la contextualización de los contenidos y la trasposición didáctica y, finalmente, sobre el pensamiento esperanzador de Freire, dentro de la comunidad educativa, en estos tiempos de pandemia.

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Paulo Freire: aportes a la comunicación popular

El 16 de septiembre se llevó a cabo la Mesa Panel “Paulo Freire: aportes a la comunicación popular”, a cargo de Oscar Magarola -UBA y UNLaM-, y Claudio Vívori -Defensoría del Público SCA-. Presentó la Mesa Tina Gardella -UNT-.

Magarola comenzó explicando que el primer núcleo del pensamiento de Freire apunta a deconstruir lo que subyace en las relaciones pedagógicas (principalmente la de educador/educando) como relaciones o prácticas que tienen una implicancia política. A la crítica freireana a la modalidad bancaria de la educación tradicional, Oscar la traslada al campo de la comunicación, haciendo una analogía educador/educando = emisor/receptor, ya que en ambos casos no se da un diálogo ni un intercambio, sino que el educando/receptor es concebido como un sujeto pasivo, vacío, hasta que es llenado por el educador/emisor. Ahí la educación/comunicación es unidireccional, vertical, acrítica, clausura la voz del otro. Freire -respecto a la educación-, propone un modelo superador, y el docente de la UBA propone trasladar esa superación a la comunicación, repensar la relación entre emisión y recepción para imaginar otro tipo de vínculo.

Claudio Vívori sigue en la misma línea de Oscar y propone pensar la comunicación como un diálogo de pares, intercambio de saberes en condiciones iguales. Menciona varias experiencias de comunicación popular en América Latina y menciona la lucha por la igualdad en el acceso a las licencias de radio y tv (ley de servicio de comunicación audiovisual) como un aporte material del movimiento de radios populares, alternativos y comunitarios.

Cabe mencionar que una duda constante que surgió entre quienes presenciaban la exposición tenía que ver con la modalidad bancaria en la educación universitaria, principalmente la tucumana. Los presentes se preguntaban si la universidad había superado esa modalidad y en cómo se podía emancipar el saber académico de la hegemonía cultural europea o de la tradición norteamericana. Si bien la respuesta fue más bien negativa, los invitados vieron una luz de esperanza en múltiples ejemplos de prácticas universitarias que buscan romper con la lógica que critica Freire.

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Epistemología y hermenéutica en la obra de Paulo Freire

En el marco del Congreso Latinoamericano a 100 años del nacimiento de Paulo Freire, organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán, llevado a cabo desde el 15 al 17 de Septiembre, se realizó la conferencia titulada Epistemología y hermenéutica en la obra de Paulo Freire, presentada por Sergio Robin -docente investigador UNT- y expuesta por Carlos Alberto Torres (UCLA).

Con más de 700 visitantes en la conferencia transmitida de forma virtual en vivo, a través del canal de Youtube de UNT virtual, Carlos Alberto Torres propuso pensar tres momentos en el desarrollo de su exposición. Dichos estuvieron transversalmente entrecruzados por las nociones de la política y la educación como aspectos cruciales a la hora de pensar en Paulo Freire. 

En primera instancia y como preámbulo hacia el acto de la reflexión crítica de la fenomenología dialéctica de Freire planteó la relación existente entre Freire y su mundo, y entre Freire y nuestro mundo. Esta idea estaba sustentada en el fundamento de pensar a Paulo Freire como uno de los autores más leídos y referenciados del mundo, y como unos pocos intelectuales que permitieron ahondar el amplio campo de lo pedagógico y lo educativo considerando su contexto. Por otro lado, para el docente investigador de la UCLA es necesario poner atención al foco de la cuestión: la fenomenología dialéctica freireana. Esta aborda el estudio filosófico del mundo en tanto se manifiesta directamente en la conciencia; y en dónde en tanto conciencia histórica y social es construida a través de la praxis, volviéndose en sí misma una conciencia crítica. A su vez, remarcó la necesaria vinculación de la construcción de la conciencia con la acción cultural que los sujetos realizan dentro de un marco socio-histórico determinado, el cual prefigura su configuración social política y ética. 

Sumado a esto, propone reflexionar constantemente sobre la idea de educación problematizadora, aspecto crucial a la hora de pensar en una acción cultural consciente y crítica frente a los múltiples cambios sociales e históricos acaecidos en el presente tiempo. Para finalizar, el investigador concluyó con la lectura e interpretación de un poema dentro del libro ‘poesía perdida al atardecer’, libro escrito en  1998 -a un año de la muerte de Freire- en su honor.

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Nita Freire: “Precisamos leer a Paulo para encontrar un camino para transformar este mundo cruel y sádico en un mundo mejor”

En el marco del “Congreso latinoamericano Paulo Freire: transitar su legado, un acto de justicia”, organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán para conmemorar los 100 años de su nacimiento, la Decana Dra. Mercedes Leal, conversó con Ana María Araujo Freire, compañera de vida del maestro[1].

La conversación giró en torno a algunas preguntas disparadoras referidas a cuáles habían sido los aspectos de la potente obra de Paulo Freire más incómodos para el statu quo, esos que llevaron a censurar la obra Pedagogía de la liberación, a perseguir a Paulo, que le costaron el exilio. Sus ideas respecto de la función del maestro, de la maestra y las categoríeas Freireanas que podrían, desde la esperanza, ayudar hoy a empezar a construir un futuro con sentido y justicia social, también fueron temas abordados.

Compartimos aquí los aportes de Nita sobre la vida y obra de Paulo Freire.

Des-velamientos de la realidad: realidad y educación

Conocí a Paulo cuando yo tenía 5 años. Él estudió en el colegio de mi padre que le consiguió una beca, por lo que siempre ha estado muy cerca de la familia de mis padres.

Luego se casó, yo me casé. Salí de Recife y vine a vivir a San Pablo. Paulo nació en Recife y yo nací en Recife. Vine a vivir a São Paulo y veía a Paulo una vez al año cuando iba de vacaciones de Navidad y Año Nuevo y Paulo siempre estaba muy entusiasmado hablando de sus creaciones. Y decía “mirá Nita esto, mira Nita lo otro”, muy entusiasmado por las creaciones que hacía. Por los des-velamientos o revelaciones que hacía porque él no hablaba de descubrimientos, si no de des-velamientos’ de la realidad. Paulo daba clases en la Universidad de Recife, que ahora es la Universidad Federal de Pernambuco. Él daba clases en la Facultad de Bellas Artes y era profesor de Historia y Filosofía de la Educación. En 1959 comenzó el proceso para obtener su doctorado. En esas épocas el sistema de obtención de un título de maestría o de doctorado era completamente diferente al actual. Entonces se tenía que dar pruebas escritas, pruebas orales y presentación de una obra monográfica absolutamente inédita.

Paulo luego escribió “Educação e a Realidade Brasileira”. Este título es interesante. Ustedes vean esto. Cuando él entregó la tesis -era 1959-, generó enorme extrañeza: ¿qué tenía que ver la realidad con la educación?, se pensaban como dos cosas distintas. En esos tiempos se consideraba que la educación no interfería en la realidad, ni la realidad incidía en la educación. ¿Se imaginan lo que se pensaba hasta hace relativamente pocos años? Así que por eso Paulo perdió el concurso con una chica, de cierta edad que había sido en Alemania alumna de Heidegger y de muchas personas importantes en el mundo de la filosofía y había escrito sobre la influencia judeocristiana en la educación del mundo occidental, lo que no tenía nada que ver con nosotros. Hay cosas que pueden tener que ver pero no en este punto principal sobre el cual tenemos que abocarnos para buscar las raíces. Bien. Paulo perdió la cátedra y fue a enseñar la misma disciplina en la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de la Universidad de Recife. Esa Facultad quedaba en frente de la casa de mis padres. Y él todos los días salía del Servicio Social de la Industria (SESI) y pasaba por la casa de mis padres y decía “Genove (mi madre) voy a tomar un poco de sopa con usted”, “¡Venga, venga a tomar sopa!”. En estas andanzas me encontré a Paulo muchas veces. Él tenía una gran gratitud con mi padre por el estudio que le dio. Estudio de una calidad excepcional porque el colegio de mi padre era famoso en todo el nordeste de Brasil.

 Lo importante es la pregunta

Paulo hizo experiencia en el SESI y fue una experiencia pionera. El SESI era el Servicio Social de la Industria que hacía un trabajo en educación. Un proceso civilizatorio. En ese momento había mucho analfabetismo. Los obreros eran analfabetos, los campesinos analfabetos y los pescadores de la zona del mar también, así que Paulo hizo un trabajo con ellos y en ese momento Paulo leía mucho Piaget. Y Piaget decía que no se educa golpeando. No se puede pegarle a un niño para educarlo. Y en el nordeste de Brasil era una creencia muy arraigada que al hijo había que darle una palmada en el trasero para aprender.

Y Paulo hablaba, pero las personas en el auditorio, sentadas en fila, una detrás de la otra, se la pasaban durmiendo, y luego una se daba codazos con la otra para turnarse “despierta que ahora vas a poner atención y yo voy a dormir”. Y a la siguiente clase lo mismo. Paulo decía “preparo las clases, yo ficho, leo mucho. Estoy entendiendo toda esta teoría. Llego, hablo para ellos y es como si no fuera nada. No lo quieren oír”. Allí Paulo pensó: “ellos, la clase obrera analfabeta, me están diciendo que lo importante no es la respuesta, lo importante es la pregunta. Es la pregunta que ellos quieren hacer y no están teniendo posibilidad de hacer. Yo ocupo todo el tiempo hablando y dando respuestas. ¿Quién me preguntó sobre Piaget? ¿Quién quiere saber de Piaget, donde nació etc.? Nadie. Entonces ¿por qué estoy insistiendo en eso?” Entonces un día Paulo les plantea “les propongo hoy hacer un círculo en la clase y mirarnos cara a cara. Y cada uno dirá qué desean, qué sueña, qué los exaspera, lo que los entristece, lo que los desanima de la vida. Van a quejarse de las cosas malas, hablar de las cosas buenas, sus festividades, del entierro de sus muertos, que es algo que noto cada vez más, en cualquier estrato social, la importancia de enterrar a los muertos” (enterrar a los muertos es un ritual de cualquier religión que es muy importante y en ese momento en el nordeste era la cosa más importante para una familia enterrar a sus muertos. Era un tema de discusión porque, estoy hablando de zonas muy muy pobres, por ese entonces ni cajones había. Se tomaba una hamaca de tela. Tomaban el cuerpo y lo ponían en ella, la llevaban a la tumba con la familia a enterrar el cadáver, dejaban el cuerpo y traían la red de regreso).

Paulo estaba haciendo un trabajo muy importante en el SESI y creó en Brasil, por primera vez, el servicio de extensión de la Universidad. En Brasil no existía una universidad que tuviera un servicio de extensión cultural. Lo creó para que las personas del pueblo que adoraban escuchar la radio, pudieran escuchar música del Nordeste, una radio con la música de Carnaval, con los cantos navideños, con los cantos típicos de las fiestas de San Juan y San Pedro, que son muy importantes para ellos. A través de la radio se discutía, se preguntaba: “¿Por qué no llueve hasta el día de San José que es el 19 de marzo?” (En el nordeste de Brasil el invierno implica lluvias dado que allí no hace frío). Y entonces los científicos de las universidades estudiaban el caso y explicaban al pueblo por la radio. Estaban encantados. Se iban del nivel del sentido común a un nivel científico. La explicación científica. Y por eso esta radio tiene un rol enorme, incluso en la formación de profesores de la propia Universidad.

 Tarea de alfabetización para transformar la realidad

Fue cuando se vivió la experiencia de Angicos[2], cuando Paulo alfabetizó en tiempo record 300 analfabetos entre hombres y mujeres. Había empleadas domésticas, albañiles, carpinteros, prostitutas, maestras, sirvientas.

Un periodista de Río de Janeiro fue allí, que es una zona muy calurosa, muy árida del Sertão nordestino, y escribió una historia que se publicó más tarde en el mundo. Lo tituló “Angicos 40 grados, 40 horas”. Aunque Paulo pensó que era un slogan muy bonito el que había encontrado, en realidad sólo hay uno o dos que se habían alfabetizado en tan poco tiempo. Se precisaba más tiempo para que ellos aprendieran la articulación de sílabas para formar nuevas palabras.

En ese entonces, el presidente era João Goulart. Llamó a Paulo para hacer el programa nacional de alfabetización. Ese programa alfabetizaría a 3 millones de hombres y mujeres que luego podrían votar (por ley, el analfabeto no votaba). Existía la posibilidad de que muchos se alfabetizaran en una alfabetización concientizadora y no como Paulo decía “bla bla bla”. Tenían que saber qué era el salario, la casa, la construcción, tenían que saber qué era el patrón. A partir de eso, serían tantos nuevos alfabetizados conscientes de la realidad que cambiarían el equilibrio de las fuerzas del poder. Eso resultaba una real amenaza para la burguesía que dominaba totalmente a la sociedad brasileña, desde Rio Grande do Sul hasta el Amazonas, con saña asesina, con mano de opresión, para excluir de cualquier privilegio de la sociedad a estos oprimidos. Y entonces Paulo decía “Va a haber un golpe”.

 El exilio y Educación como Práctica de la Libertad

Y no tardó. Vino el golpe de Estado en Brasil. Fue arrestado, se mantuvo en la clandestinidad en Brasilia, 40 días después se presentó al ejército, fue a Recife respondió a dos procesos, y cuando estaba a punto de responder a un tercer proceso con el ejército en la capital de la República, que en aquel tiempo era Río de Janeiro, fue llevado por el emisario de un gran intelectual brasileño, que a pesar de ser de derecha comenzó a proteger a las personas que él sabía que iban a sufrir torturas, etc. Entonces mandó un emisario al hotel y le dijo “te voy a dejar en la embajada de Bolivia porque Chile, Suecia, Francia y otros países no reciben más”. Y vas a viajar a Bolivia. Llegó a Río el ministro de educación de Bolivia. Y combinaron un programa de alfabetización. Estaba en la casa de la embajada de Bolivia y se tardaron tres meses para otorgarle el salvoconducto para viajar a Bolivia. Eso fue un maltrato porque si él salía de la casa de la embajada caía preso.

Paulo estaba junto con el Ministro que hizo la reforma agraria, Celso Furtado (otra gran inteligencia del Brasil, del estado de Paraíba, ubicado arriba del de Pernambuco). Habían hecho dos proyectos maravillosos para la constitución de un estado democrático y entonces ellos fueron los más perseguidos. Paulo salió del hotel donde estaba, en Río de Janeiro, esperando ser convocado por el emisario para que los llevara a la embajada y esperó el salvoconducto. El propio embajador lo llevó hasta Santa Cruz de la Sierra, lo dejó y volvió en el mismo avión y le dijo “Paulo usted está a salvo, usted está en mi país”. Paulo se trasladó a La Paz cuando se produce un golpe en Bolivia decretado por Estados Unidos, entonces Paulo consigue un salvoconducto y se va para Chile.

Es en Chile cuando reinicia su trabajar, ya repuesto de tanto dolor. Imaginen a un hombre de 42 años, conocido en el mundo entero, luego de haber ideado un proyecto que iba alfabetizar al pueblo brasilero. Proyecto tan importante que el presidente Kennedy ya tenía agendado un viaje a Brasil para conocer a Paulo y su propuesta. Era una cosa fantástica. En Chile comenzó a escribir nuevos textos. Re-trabajó aquella tesis de doctorado “Educación y Realidad Brasilera” que resultó en el libro “Educación como Práctica de la Libertad”. Esa obra carga toda la indignación de Paulo con el comportamiento discriminatorio, elitista, racista, esclavista de la sociedad brasileña.  Mucha gente dice “pero si ese libro habla de Chile”. ¡No! ese libro ya estaba escrito y no pensando en Chile. Paulo solamente aumentó cosas de su tesis, sacó partes muy académicas y dejó ese libro que hasta ahora es un libro muy vendido, es un libro muy estudiado en varias partes del mundo.

Ese libro tuvo una repercusión grande en Brasil, donde se pudo publicar recién en 1967, porque la censura era muy grande y estaba prohibido mencionar el nombre de Paulo en todos los medios (en diarios, televisión, revistas y en las clases universitarias). Paulo era persona non grata. Se decía que Paulo era un subversivo al servicio Cuba, al servicio de Moscú. Nunca entendieron que Paulo estuvo sólo al servicio de Brasil, queriendo mejorar Brasil, transformar Brasil.

Reconocimiento de su obra, de su capacidad de tratar al otro con dignidad, tolerancia y amor.

Cuando el libro pudo ser publicado, fue muy divulgado y fue el primer libro de Paulo, en verdad su primer libro. Tenía informes muy importantes que fueron publicados en todo el mundo, pero libro como libro, ese fue el primero. Después de eso Pedagogía del Oprimido, que es el libro que hace una división en la lectura del mundo. Porque los científicos, los teólogos dicen “Paulo tú explicaste el mundo antes que tu teoría y ahora tu teoría explica un mundo después de tu explicación”. Entonces es un libro que hasta ahora es considerado uno de los más importantes libros de la literatura, incluso investigaciones hechas en 2016 en la universidad de Columbia de Nueva York y en la Universidad Libre de Londres consideran que es el único brasilero que está en una lista de 100 profesores de los más estudiados en las universidades de lengua inglesa (incluyendo Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda). Esos países tienen un número de citas de la obra de Paulo que supera en mucho a los grandes filósofos de todo el mundo. Los filósofos más conocidos, por ejemplo, Habermas. Paulo está muchos puntos encima de él. Incluso el filósofo Ramón Freixa, de la Universidad de Barcelona, ha dicho: “Habermas vino a decir lo que Paulo dijo, pero 12 años después. Se hizo un alboroto tan grande por la obra de Habermas… Y ustedes brasileros no ven que Paulo Freire ya había dicho todo eso antes, en la teoría de acción cultural ¿cómo no se dan cuenta de eso?”. Esa es una cosa terrible del propio país, la poca valorización de sus proyectos, de sus hechos, de sus pensamientos. Hoy, felizmente, la situación se está revirtiendo por esta sacudida tremenda que está teniendo el mundo por la pandemia, a pesar de gobiernos de extrema derecha como el que tenemos en Brasil. Por ejemeplo, nuestro presidente ya insultó a Paulo con todas las palabras feas del mundo, asegurando que va a hacer una montaña con los libros de Paulo y le va a prender fuego. Él dice eso, pero que se olvide. Porque la población no lo va a dejar. Paulo hoy es uno de los autores más leídos de Brasil y esa campaña que fue hecha contra él redundó en muchas más lecturas, más lectores y lectoras. Los adolescentes que participaron de las marchas en la calle, que leyeron en las placas “basta de Paulo Freire” “no más Paulo Freire” entonces se preguntan ¿qué tiene ese hombre? ¿Por qué dicen basta de Paulo Freire? alguna cosa tiene ese hombre. Queremos estudiar a Paulo Freire. Y están estudiando mucho la literatura de Paulo Freire.

Ahora se están llevando a cabo un número grande de homenajes a Paulo. Van desde el Senado Federal de Brasil hasta las Asambleas Legislativas de un gran número de Estados, de universidades. Paulo recibió hace dos semanas, en una sola semana, cinco títulos de Doctor Honoris Causa. Y él pasa a tener ahora cincuenta y un títulos de Doctor Honoris Causa. Es el brasilero qué más títulos de ese calibre tiene. Y ciertamente, en términos del mundo, uno de los que más fue contemplado con ese reconocimiento. El día lunes, porque el aniversario de él es el 19, habrá un acto en Recife, organizado por la Central Única de los Trabajadores y la Confederación Nacional de los Trabajadores de la Educación. En dicho acto van a participar 190 países del mundo que estarán interconectados con las salas virtuales.

Eso es una cosa absolutamente fantástica. Nadie se olvida de Paulo, nadie lo olvida por su honradez y por su capacidad de tratar al otro con dignidad, tolerancia y amor. Paulo fue realmente un hombre singular, no encontramos otro igual, ni parecido. Paulo tenía una inteligencia fuera de lo común, una capacidad de dedicarse profundamente a lo que él hacía. Por eso es una obligación mía, un deber cívico, un deber moral, un deber ético que tengo de escribir para dar medios para que otros continúen esa lucha para transformar el mundo en un mundo de menos odio. Piensen que Paulo ya hablaba de eso hace 30 años y hoy en el mundo entero se ve el odio. Aquí en Brasil es una cosa horrorosa porque a partir del Gobierno Federal el mandato es odiar. Estamos en una situación que necesitamos tener cuidado porque si un adepto de su gobierno se encuentra en la calle y encuentra que hiciste una cosa indebida te pueden golpear y ya golpearon personas hasta la muerte. Precisamos leer a Paulo para encontrar un camino para transformar este mundo cruel y sádico en un mundo mejor.

El rol de maestros y maestras en el camino hacia un nuevo humanismo

Paulo tenía una preocupación con la formación de los docentes desde los inicios de su carrera, desde que trabajaba en el SESI, en los años 40 y 50 y un poco de los 60. Su mayor trabajo fue la formación de profesores. El SESI mantenía la escuela para los hijos de los trabajadores y Paulo sostenía que era preciso que el profesor se actualizara: “El profesor hizo la facultad, se llevó un título y cinco años después hay cosas que él precisa saber y no sabe”. El conocimiento es histórico. La historia nos hace y la gente hace la historia, es una relación dialéctica. Entonces hay que preocuparse siempre por la formación. Cuando Paulo fue Secretario de Educación de la ciudad de San Paulo, una de las primeras cosas que hizo fue invitar a tres universidades importantes que son la Universidad de San Pablo (USP); la Pontificia Universidad Católica de San Pablo (PUC), donde Paulo daba clases; y la UNICAMP que es la Universidad de Campiñas, a través del servicio de extensión para que profesores que quisiesen trabajar para formación docente se candidatearan. ¡Era tanta la gente que quería trabajar con él! Él aprendía a la vez que enseñaba y llevaba en consideración lo que oía. Entonces era una riqueza para el profesor participar de un programa de esos. Este programa duró mientras fue secretario y luego dio lugar a Mario Sergio Portela, que continuó con ese trabajo. Profesores que discutían la práctica en sus círculos de cultura, porque Paulo sostenía que no se formaban profesores haciendo una conferencia y después dando un diploma: “Usted tiene que discutir la práctica”. En esos encuentros, cada profesor tenía derecho y voz, así como la habían tenido los obreros del SESI cuando Paulo hacia círculos y les proponía comenzar a contar sus dolores. Allí los profesores decían “¿cómo se enseña eso?” y los profesores se abrían con mucha tranquilidad porque ahí no había nadie para hacerle mal a otro. Todos estaban juntos para mejorar la relación de enseñanza aprendizaje para los niños populares de San Pablo.

En Brasil existe la Red de Educación Pública y Gratuita desde los tres meses de edad hasta la formación académica y o una profesión. Por ejemplo, los médicos tienen 6 años de curso, luego tienen 2 años de residencia en un hospital y ahora, además, están teniendo todavía más clases en los centros de enseñanza aprendizaje en los hospitales de clínicas de la Universidad de San Pablo. Son realmente unos 10 años por lo menos, estudiando, aprendiendo y volviéndose un mejor médico, un médico más humano inclusive. En esta visión Paulo influyó mucho. Yo ya fui invitada varias veces y fui a la Facultad de Medicina para conversar con esos muchachos hablando sobre la necesidad de la humanización del acto de ser médico. El médico no está ahí para decir cuál es la enfermedad y pasar una pomadita para que se mejore. No, porque cuando alguien está enfermo no es solamente el brazo o la pierna la que está enferma es el cuerpo entero. Hasta la mente se siente abrumada. Se siente ‘amorfinada’. Se siente mal por no estar en el mundo del trabajo. No estás viviendo con alegría, así que es necesario que el médico tenga esta conciencia. Hace un tiempo apareció un informe que analizaba qué estudiantes habían aprendido esa lección de tratar con humanidad a sus clientes de bajos ingresos. Pensemos que quienes piden tratamiento en las Clínicas son muy, muy pobres. El encuestador preguntaba a cuántas personas había atendido el médico en ese día. Uno respondía “No lo sé”.  Luego otro: “Hoy creo que asiste al 8 o 10 ya ni siquiera sé”, Respuestas evasivas, sin ningún compromiso. Luego apareció un chico que afirmó “hoy fue muy bueno para mí. Atendí a Doña María, al Sr. Francisco, al Sr. Vitalino…” y fue recordando los nombres de 10 personas. “Y sólo atendí a estas 10 personas, pero me gustó mucho, aprendí mucho de ellos. Me dijeron de los dolores, de las cosas se olvidan, de lo que perdieron y yo les ayudé a superar estos problemas”. Ese es un médico de verdad, el humanista que no trata al otro como un objeto, que pone un remedio y dice “que pase el próximo”. Por eso Paulo tiene hoy una influencia muy grande, de hecho, en todas las áreas del conocimiento.

¿Cómo hacer para recuperar la pedagogía de la esperanza en estos tiempos inciertos?

Paulo siempre habló de la esperanza. Él decía que la esperanza era una condición ontológica del ser humano, parte de la naturaleza del ser humano. Puedes tener momentos de desesperanza. Él estuvo muchas veces desesperanza, pero no se refugió en ella, luchó contra ese pesimismo y se recuperó con la esperanza. La esperanza es lo que mueve a la utopía para la transformación posible en una sociedad más humana. La utopía en Paulo es muy diferente a lo que decía Eduardo Galeano. Tienes una utopía y vas haciendo cosas hasta que la consigues. Y la consigues. Ella no huye. Para Eduardo cuando llegas a la utopía huye. ¡No! Tienes la utopía, pero esa utopía no nos satisface porque somos seres inconclusos, que nos estamos haciendo a lo largo de la vida para que tengamos otra utopía y así vamos yendo. En los últimos trabajos de Paulo decía que tenemos que esperar días mejores. Pero tenemos que tener un compromiso con el futuro y si tenemos este compromiso, no es esperar en la simple espera, es inútil esperar a que Brasil mejore y el mundo mejore. Que Argentina mejore. Si nos quedamos de brazos cruzados, no sólo no mejora, sino que va para atrás. Lo que tenemos que hacer es ‘esperanzar’. Hoy se habla mucho sobre esperanzar. Que al ser un verbo que implica acción ya no es la simple esperanza. Es esperanza con acción. Entonces estos son los proyectos que debemos tener para continuar nuestra vida actuando hacia la transformación de un mundo mejor, donde haya justicia y la gente viva con dignidad. Yo creo que es eso. Este Concepto de Paulo, Paulo lo inventa. A Paulo le gustaba inventar palabras. Publiqué el libro Boniteza. Esta es una palabra que existe en el diccionario, pero en Brasil ya no se usaba. Paulo comenzó a usarla. Cuando empezamos a salir, me llamó ‘boniteza’ “¿Cómo está mi boniteza?”, me decía. Y entonces decidí escribir sobre eso porque comenzó con esta connotación de amor apasionado y luego la transformó en un concepto de su teoría. Cuando quería referirse a la ética, a la estética o la política a veces habla de belleza. Paulo decía que no vinimos a afear el mundo, como esa gente cruel, necrófila. Vinimos a ser felices, para embellecer el mundo, para ayudarnos unos a otros a construir mejores condiciones de vida para nosotros, para nuestra familia, para nuestra Patria, para toda la humanidad. Vinimos al mundo para hacer la ‘boniteza’.

 

[1]  Ana María Araújo Freire, también conocida como Nita  es licenciada en Pedagogía por la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo y Doctora en Educación. Profesora en Institutos de Educación, Facultades y en la propia Universidad Católica de San Paulo.Se le ha otorgado el título de profesora honoraria de la Universidad de Lanús, de Argentina y es Doctora Honoris Causa de la Universidad de Mato Grosso do Sul en Brasil.  Ha impartido numerosas conferencias y seminarios sobre Educación, especialmente sobre la Historia de la Educación Brasileña y el pensamiento de Paulo Freire, su marido, no sólo en Brasil sino también en Estados Unidos, Inglaterra, Bélgica, Alemania, España, Portugal, México, Argentina, El Salvador. Entre sus obras destacanLa Pedagogía de la Liberación en Paulo Freire (2001), Pedagogía de los Sueños Posibles (2001), Pedagogía de la Autonomía (2010), Pedagogía del Compromiso: América Latina y la Educación Popular (2008), Pedagogía de la Solidaridad: América latina y la Educación Popular (2009); y capítulos en libros como “Pedagogía de la Esperanza” (1992), “Pedagogía de la Indignación” (2000), “Ética y conocimiento en la transformación social” (2001), “Educación ambiental y ciudadanía” (2003), “Pedagogía de la Tolerancia” (2004), “Encuentros con educadores” (2010), “Educación y diálogo” (2011).. En 2006 publicó una biografía de Freire: Paulo Freire una historia de vida, con la que ganó el Premio Jabuti. También escribió Nosotros dos, un libro que incluye parte de las cartas de amor que Paulo le escribió, fotografías, cartas de ella para Paulo y algunos cuentos de la vida cotidiana de estos dos pedagogos.

[2] Municipio brasileño del estado del Río Grande do Norte.

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Acto de Apertura Congreso Freire

El 15 de septiembre se llevó a cabo el Acto de Apertura del Congreso Latinoamericano Paulo Freire, bajo la consigna “Recuperar su legado: un acto de justicia”, organizado por nuestra Casa de Estudios.

El acto de Apertura comenzó al son de la música de la Orquesta Popular “Chivo Valladares” bajo la dirección de Roni López. Luego, pronunciaron palabras de bienvenida la Decana, Mercedes Leal, el rector de la UNT, José García, el Ministro de Desarrollo Social, Gabriel Yedlin, el Ministro de Educación de la provincia, Juan Pablo Lichtmajer, y el ex Ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, quien además, firmó el Libro de Visitas de la Facultad.

Estuvieron presentes autoridades de la UNT, docentes y no docentes, y miembros del Consejo.

La iniciativa conmemora el centenario del nacimiento de Paulo Freire, uno de los teóricos de la educación más importantes e influyentes del siglo XX. Sus ideas y su pensamiento recorrieron el mundo para constituirse hasta el día de hoy en una referencia ineludible de la pedagogía crítica y del movimiento pedagógico latinoamericano.

Si bien la propuesta académica del Congreso contó con la participación de docentes de todo el continente, los docentes del sistema educativo provincial contaron con el reconocimiento de puntaje mediante FORMAR, el programa de capacitación docente, universal y gratuito del Ministerio de Educación de Tucumán.

El Congreso se extendió hasta el viernes 17 de septiembre, en horarios matutino y vespertino con diferentes ejes de ponencias y mesas paneles de destacados académicos.

“Estamos sumamente felices de estar en nuestra casa y recibir con mucho orgullo a todos. Quiero agradecer el acompañamiento y las muestras de entusiasmo con la que fue recibida la idea de realizar este congreso y también a los trabajadores de esta casa. Paulo Freire concibió a las escuelas como espacios de libertad y a los maestros como representantes de la cultura. En tiempos donde quedó claramente demostrada la educación para la vida en sociedad y la escuela como ámbito de enseñanza y aprendizaje y como espacio de encuentro y sociabilidad. Este congreso constituye un reencuentro con nosotros mismos”, manifestó Mercedes Leal.

Por su parte, Yedlin afirmó: “Quiero agradecer a esta universidad por poder albergar a un grupo muy importante de titulares del Ellas Hacen que decidió estudiar. No se puede hablar de Freire sin entender las dificultades que tuvimos con la pandemia, de ahí los enormes desafíos de buscar las maneras de ver de llegar con otros derechos y reinterpretar cuáles son las políticas educativas innovadoras que permitan llevar las libertades y las oportunidades reales de desarrollo a nuestra gente más pobre”.

“Respecto a Freire voy a hacerlo dialogar con el pensamiento latinoamericano. Decía Alberdi que las cadenas que hay que romper son las del saber y creo que no hay ninguna cadena que se pueda romper si no ponemos en valor nuestros propios saberes. Ya no existe el mundo binario del modo que ya no existe el yo enseño y vos aprendes, en todo caso aprendemos juntos. La batalla que tenemos por delante, así como es cultural es contra el neoliberalismo en sus diferentes manifestaciones, esa es la lucha que estamos dando con las armas de la democracia”, dijo Lichtmajer.

“Necesitamos un sistema educativo comprometido en la línea de Freire que nos haga libres desde lo individual con una cultura colectiva, dejando en claro que no todos partimos de la misma línea. El mercado no resuelve las desigualdades, lo resuelven las políticas públicas. Freire nos deja un legado incuestionable como referente de la pedagogía crítica. Tenemos que traer sus reflexiones para traerlo a este presente de un mundo cada vez más vertiginoso. Necesitamos construir una escuela que permita hacer una agenda de progreso, que les otorgue a nuestros niños la capacidad de construir las herramientas del siglo XXI”, afirmó Trotta.

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