{"id":17,"date":"2016-09-30T09:40:50","date_gmt":"2016-09-30T12:40:50","guid":{"rendered":"http:\/\/filo.unt.edu.ar\/centenariodelareforma\/?page_id=17"},"modified":"2016-10-03T09:43:49","modified_gmt":"2016-10-03T12:43:49","slug":"manifiesto-liminar","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/filo.unt.edu.ar\/centenariodelareforma\/manifiesto-liminar\/","title":{"rendered":"Manifiesto Liminar"},"content":{"rendered":"<div id=\"pl-17\"  class=\"panel-layout\" ><div id=\"pg-17-0\"  class=\"panel-grid panel-no-style\" ><div id=\"pgc-17-0-0\"  class=\"panel-grid-cell\" ><div id=\"panel-17-0-0-0\" class=\"so-panel widget widget_black-studio-tinymce widget_black_studio_tinymce panel-first-child panel-last-child\" data-index=\"0\" ><div class=\"panel-widget-style panel-widget-style-for-17-0-0-0\" ><div class=\"textwidget\"><p><strong>Manifiesto Liminar<\/strong><br \/><strong>La juventud argentina de C\u00f3rdoba a los hombres libres de Sud Am\u00e9rica<\/strong><br \/>Manifiesto de la Federaci\u00f3n Universitaria de C\u00f3rdoba \u2013 1918<br \/>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.unc.edu.ar\/sobre-la-unc\/historia\/reforma\/manifiesto\" target=\"_blank\">http:\/\/www.unc.edu.ar\/sobre-la-unc\/historia\/reforma\/manifiesto<\/a><\/p>\n<p>Hombres de una rep\u00fablica libre, acabamos de romper la \u00faltima cadena que en pleno siglo XX nos ataba a la antigua dominaci\u00f3n mon\u00e1rquica y mon\u00e1stica. Hemos resulto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. C\u00f3rdoba se redime. Desde hoy contamos para el pa\u00eds una verg\u00fcenza menos y una libertad m\u00e1s. Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del coraz\u00f3n nos lo advierten: estamos pisando sobre una revoluci\u00f3n, estamos viviendo una hora americana. <br \/>La rebeld\u00eda estalla ahora en C\u00f3rdoba y es violenta, porque aqu\u00ed los tiranos se hab\u00edan ensoberbecido y porque era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contra-revolucionarios de Mayo. Las universidades han sido hasta aqu\u00ed el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalizaci\u00f3n segura de los inv\u00e1lidos y -lo que es peor a\u00fan- el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la c\u00e1tedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser as\u00ed el fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empe\u00f1an en ofrecer el triste espect\u00e1culo de una inmovilidad senil. Por eso es que la Ciencia, frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocr\u00e1tico. Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos esp\u00edritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que, dentro de semejante r\u00e9gimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la ense\u00f1anza, y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fruto del desarrollo org\u00e1nico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria.<\/p>\n<p>Nuestro r\u00e9gimen universitario -a\u00fan el m\u00e1s reciente- es anacr\u00f3nico. Est\u00e1 fundado sobre una especie del derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a s\u00ed mismo. En \u00e9l nace y en \u00e9l muere. Mantiene un alejamiento ol\u00edmpico. La Federaci\u00f3n Universitaria de C\u00f3rdoba se alza para luchar contra este r\u00e9gimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democr\u00e1tico y sostiene que el demos universitario, la soberan\u00eda, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. El concepto de Autoridad que corresponde y acompa\u00f1a a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios, no solo puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extra\u00f1as a la substancia misma de los estudios. La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: Ense\u00f1ando. Si no existe una vinculaci\u00f3n espiritual entre el que ense\u00f1a y el que aprende, toda ense\u00f1anza es hostil y de consiguiente infecunda. Toda la educaci\u00f3n es una larga obra de amor a los que aprenden. Fundar la garant\u00eda de una paz fecunda en el art\u00edculo conminatorio de un reglamento o de un estatuto es, en todo caso, amparar un r\u00e9gimen cuartelario, pero no a una labor de Ciencia. Mantener la actual relaci\u00f3n de gobernantes a gobernados es agitar el fermento de futuros trastornos. Las almas de los j\u00f3venes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclama el sentimiento y el concepto moderno de las universidades. El chasquido del l\u00e1tigo s\u00f3lo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La \u00fanica actitud silenciosa, que cabe en un instituto de Ciencia es la del que escucha una verdad o la del que experimenta para crearla o comprobarla.<br \/>Por eso queremos arrancar de ra\u00edz en el organismo universitario el arcaico y b\u00e1rbaro concepto de Autoridad que en estas Casas es un baluarte de absurda tiran\u00eda y s\u00f3lo sirve para proteger criminalmente la falsa-dignidad y la falsa-competencia.<\/p>\n<p>Ahora advertimos que la reciente reforma, sinceramente liberal, aportada a la Universidad de C\u00f3rdoba por el Dr. Jos\u00e9 Nicol\u00e1s Matienzo, s\u00f3lo ha venido a probar que el mal era m\u00e1s afligente de los que imagin\u00e1bamos y que los antiguos privilegios disimulaban un estado de avanzada descomposici\u00f3n. La reforma Matienzo no ha inaugurado una democracia universitaria; ha sancionado el predominio de una casta de profesores. Los intereses creados en torno de los mediocres han encontrado en ella un inesperado apoyo. Se nos acusa ahora de insurrectos en nombre de una orden que no discutimos, pero que nada tiene que hacer con nosotros. Si ello es as\u00ed, si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho sagrado a la insurrecci\u00f3n. Entonces la \u00fanica puerta que nos queda abierta a la esperanza es el destino heroico de la juventud. El sacrificio es nuestro mejor est\u00edmulo; la redenci\u00f3n espiritual de las juventudes americanas nuestra \u00fanica recompensa, pues sabemos que nuestras verdades lo son -y dolorosas- de todo el continente. Que en nuestro pa\u00eds una ley -se dice- la de Avellaneda, se opone a nuestros anhelos. Pues a reformar la ley, que nuestra salud moral los est\u00e1 exigiendo.<\/p>\n<p>La juventud vive siempre en trance de hero\u00edsmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo a\u00fan de contaminarse. No se equivoca nunca en la elecci\u00f3n de sus propios maestros. Ante los j\u00f3venes no se hace m\u00e9rito adulando o comprando. Hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros y directores, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones. En adelante solo podr\u00e1n ser maestros en la futura rep\u00fablica universitaria los verdaderos constructores de alma, los creadores de verdad, de belleza y de bien.<\/p>\n<p>La juventud universitaria de C\u00f3rdoba cree que ha llegado la hora de plantear este grave problema a la consideraci\u00f3n del pa\u00eds y de sus hombres representativos.<br \/>Los sucesos acaecidos recientemente en la Universidad de C\u00f3rdoba, con motivo de elecci\u00f3n rectoral, aclara singularmente nuestra raz\u00f3n en la manera de apreciar el conflicto universitario. La Federaci\u00f3n Universitaria de C\u00f3rdoba cree que debe hacer conocer al pa\u00eds y Am\u00e9rica las circunstancia de orden moral y jur\u00eddico que invalidan el acto electoral verificado el 15 de junio. El confesar los ideales y principios que mueven a la juventud en esta hora \u00fanica de su vida, quiere referir las aspectos locales del conflicto y levantar bien alta la llama que est\u00e1 quemando el viejo reducto de la opresi\u00f3n clerical. En la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba y en esta ciudad no se han presenciado desordenes; se ha contemplado y se contempla el nacimiento de una verdadera revoluci\u00f3n que ha de agrupar bien pronto bajo su bandera a todos los hombres libres del continente. Referiremos los sucesos para que se vea cuanta verg\u00fcenza nos sac\u00f3 a la cara la cobard\u00eda y la perfidia de los reaccionarios. Los actos de violencia, de los cuales nos responsabilizamos \u00edntegramente, se cumpl\u00edan como en el ejercicio de puras ideas. Volteamos lo que representaba un alzamiento anacr\u00f3nico y lo hicimos para poder levantar siquiera el coraz\u00f3n sobre esas ruinas. Aquellos representan tambi\u00e9n la medida de nuestra indignaci\u00f3n en presencia de la miseria moral, de la simulaci\u00f3n y del enga\u00f1o artero que pretend\u00eda filtrarse con las apariencias de la legalidad. El sentido moral estaba oscurecido en las clases dirigentes por un farise\u00edsmo tradicional y por una pavorosa indigencia de ideales.<\/p>\n<p>El espect\u00e1culo que ofrec\u00eda la Asamblea Universitaria era repugnante. Grupos de amorales deseosos de captarse la buena voluntad del futuro rector exploraban los contornos en el primer escrutinio, par inclinarse luego al bando que parec\u00eda asegurar el triunfo, sin recordar la adhesi\u00f3n p\u00fablicamente empe\u00f1ada, en el compromiso de honor contra\u00eddo por los intereses de la Universidad. Otros -los m\u00e1s- en nombre del sentimiento religioso y bajo la advocaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, exhortaban a la traici\u00f3n y al pronunciamiento subalterno. (\u00a1Curiosa religi\u00f3n que ense\u00f1a a menospreciar el honor y deprimir la personalidad! \u00a1Religi\u00f3n para vencidos o para esclavos!). Se hab\u00eda obtenido una reforma liberal mediante el sacrificio heroico de una juventud. Se cre\u00eda haber conquistado una garant\u00eda y de la garant\u00eda se apoderaban los \u00fanicos enemigos de la reforma. En la sombra los jesuitas hab\u00edan preparado el triunfo de una profunda inmoralidad. Consentirla habr\u00eda comportado otra traici\u00f3n. A la burla respondimos con la revoluci\u00f3n. La mayor\u00eda expresaba la suma de represi\u00f3n, de la ignorancia y del vicio. Entonces dimos la \u00fanica lecci\u00f3n que cumpl\u00eda y espantamos para siempre la amenaza del dominio clerical.<br \/>La sanci\u00f3n moral es nuestra. El derecho tambi\u00e9n. Aquellos pudieron obtener la sanci\u00f3n jur\u00eddica, empotrarse en la Ley. No se lo permitimos. Antes de que la iniquidad fuera un acto jur\u00eddico, irrevocable y completo, nos apoderamos del Sal\u00f3n de Actos y arrojamos a la canalla, solo entonces amedrentada, a la vera de los claustros. Que es cierto, lo patentiza el hecho de haber, a continuaci\u00f3n, sesionada en el propio Sal\u00f3n de Actos de la Federaci\u00f3n Universitaria y de haber firmado mil estudiantes sobre el mismo pupitre rectoral, la declaraci\u00f3n de la huelga indefinida.<br \/>En efecto, los estatutos reformados disponen que la elecci\u00f3n de rector terminar\u00e1 en una sola sesi\u00f3n, proclam\u00e1ndose inmediatamente el resultado, previa lectura de cada una de las boletas y aprobaci\u00f3n del acta respectiva. Afirmamos sin temor de ser rectificados, que las boletas no fueron le\u00eddas, que el acta no fue aprobada, que el rector no fue proclamado, y que, por consiguiente, para la ley, a\u00fan no existe rector de esta universidad.<\/p>\n<p>La juventud Universitaria de C\u00f3rdoba afirma que jam\u00e1s hizo cuesti\u00f3n de nombres ni de empleos. Se levant\u00f3 contra un r\u00e9gimen administrativo, contra un m\u00e9todo docente, contra un concepto de autoridad. Las funciones p\u00fablicas se ejercitaban en beneficio de determinadas camarillas. No se reformaban ni planes ni reglamentos por temor de que alguien en los cambios pudiera perder su empleo. La consigna de \"hoy par ti, ma\u00f1ana para m\u00ed\", corr\u00eda de boca en boca y asum\u00eda la preeminencia de estatuto universitario. Los m\u00e9todos docentes estaban viciados de un estrecho dogmatismo, contribuyendo a mantener a la Universidad apartada de la Ciencia y de las disciplinas modernas. Las lecciones, encerradas en la repetici\u00f3n interminable de viejos textos, amparaban el esp\u00edritu de rutina y de sumisi\u00f3n. Los cuerpos universitarios, celosos guardianes de los dogmas, trataban de mantener en clausura a la juventud, creyendo que la conspiraci\u00f3n del silencio puede ser ejercitada en contra de la Ciencia. Fue entonces cuando la oscura Universidad Mediterr\u00e1nea cerr\u00f3 sus puertas a Ferri, a Ferrero, a Palacios y a otros, ante el temor de que fuera perturbada su pl\u00e1cida ignorancia. Hicimos entonces una santa revoluci\u00f3n y el r\u00e9gimen cay\u00f3 a nuestros golpes.<br \/>Cre\u00edmos honradamente que nuestro esfuerzo hab\u00eda creado algo nuevo, que por lo menos la elevaci\u00f3n de nuestros ideales merec\u00eda alg\u00fan respeto. Asombrados, contemplamos entonces c\u00f3mo se coaligaban para arrebatar nuestra conquista los m\u00e1s crudos reaccionarios. <br \/>No podemos dejar librada nuestra suerte a la tiran\u00eda de una secta religiosa, no al juego de intereses ego\u00edstas. A ellos se nos quiere sacrificar. El que se titula rector de la Universidad de San Carlos ha dicho su primera palabra: \"prefiero antes de renunciar que quede el tendal de cad\u00e1veres de los estudiantes\". Palabras llenas de piedad y amor, de respeto reverencioso a la disciplina; palabras dignas del jefe de una casa de altos estudios. No invoca ideales ni prop\u00f3sitos de acci\u00f3n cultural. Se siente custodiado por la fuerza y se alza soberbio y amenazador. \u00a1Armoniosa lecci\u00f3n que acaba de dar a la juventud el primer ciudadano de una democracia Universitaria!. Recojamos la lecci\u00f3n, compa\u00f1ero de toda Am\u00e9rica; acaso tenga el sentido de un presagio glorioso, la virtud de un llamamiento a la lucha suprema por la libertad; ella nos muestra el verdadero car\u00e1cter de la autoridad universitaria, tir\u00e1nica y obcecada, que ve en cada petici\u00f3n un agravio y en cada pensamiento una semilla de rebeli\u00f3n.<br \/>La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio de los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Est\u00e1 cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revoluci\u00f3n en las conciencias, no puede desconoc\u00e9rsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.<br \/>La juventud universitaria de C\u00f3rdoba, por intermedio de su Federaci\u00f3n, saluda a los compa\u00f1eros de la Am\u00e9rica toda y les incita a colaborar en la obra de libertad que inicia.<\/p>\n<p>21 de junio de 1918<\/p>\n<p>Enrique F. Barros, Horacio Vald\u00e9s, Ismael C. Bordabehere, presidente. Gurmensindo Sayago, Alfredo Castellanos, Luis M. M\u00e9ndez, Jorge L. Bazante, Ceferino Garz\u00f3n Maceda, Julio Molina, Carlos Su\u00e1rez Pinto, Emilio R. Biagosch, Angel J. Nigro, Natalio J. Saibene, Antonio Medina Allende, Ernesto Garz\u00f3n.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><div id=\"pgc-17-0-1\"  class=\"panel-grid-cell\" ><div id=\"panel-17-0-1-0\" class=\"so-panel widget widget_black-studio-tinymce widget_black_studio_tinymce panel-first-child panel-last-child\" data-index=\"1\" ><div class=\"panel-widget-style panel-widget-style-for-17-0-1-0\" ><div class=\"textwidget\"><p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/filo.unt.edu.ar\/centenariodelareforma\/wp-content\/uploads\/sites\/75\/2016\/09\/Manifiesto-Liminar.pdf\" target=\"_blank\">Descargue en PDF<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/filo.unt.edu.ar\/centenariodelareforma\/wp-content\/uploads\/sites\/75\/2016\/09\/Manifiesto-Liminar.doc\" target=\"_blank\">Descargue en WORD<\/a><\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manifiesto LiminarLa juventud argentina de C\u00f3rdoba a los hombres libres de Sud Am\u00e9ricaManifiesto de la Federaci\u00f3n Universitaria de C\u00f3rdoba \u2013 1918Fuente: http:\/\/www.unc.edu.ar\/sobre-la-unc\/historia\/reforma\/manifiestoHombres de una rep\u00fablica libre, acabamos de romper la \u00faltima cadena que en pleno siglo XX nos ataba a la antigua dominaci\u00f3n mon\u00e1rquica y mon\u00e1stica. 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