Beca Fulbright. Estancia de investigación posdoctoral Dr. Leandro Lichtmajer.

Beca Fulbright. Estancia de investigación posdoctoral Dr. Leandro Lichtmajer.

Dr. Leandro Lichtmajer, docente de Historia de la Argentina (curso especial) en la Facultad de Filosofía y Letras UNT e Investigador Asistente (Instituto Superior de Estudios Sociales CONICET/UNT), fue seleccionado en la beca Fulbright-CONICET.

El Dr. Lichtmajer realizó una estancia de investigación posdoctoral en la Universidad de California-Riverside (Estados Unidos) de enero a marzo del 2020.

Testimonio sobre tu experiencia PILA virtual

Testimonio sobre tu experiencia PILA virtual

Tuve la suerte de participar en el primer programa PILA virtual, siendo una de las primeras de la facultad de Filosofía y Letras, y la primera de la de carrera de Letras. Al ser un nuevo programa, el mismo tuvo sus baches, sin embargo, fue una experiencia de la que estoy agradecida de participar. 

Me aceptaron en la Universidad de Colima, México, en la cual cursé "Hermenéutica y recepción del texto literario", y "Literatura prehispánica y colonial", de la Licenciatura en Literatura, y "Fonética", de la Licenciatura en Lingüística. 

Hubo una bienvenida virtual, en la que las autoridades de la universidad nos dieron un recorrido por el campus, las diferentes sedes, y nos mostraron cómo suele ser la fiesta de bienvenida para los alumnos de intercambio. Seguido a eso, nos hicieron dos actividades para compartir. En la primera, realizamos los clásicos banderines que se usan para el día de muertos, ya que estábamos próximos a la fecha; la siguiente, fue un juego virtual en el que teníamos que responder preguntas generales. Los tres primeros lugares se llevaron premios (libros). Fue una linda experiencia que nos permitió por primera, y única vez, convivir de alguna forma, con el resto de los alumnos de intercambio de todo el mundo. Esta forma de juego también fue usada por una de las profesoras, para el primer parcial; lo hizo con la intención de distendernos, divertirnos un poco y relajarnos antes de las fiestas. Fue divertido compartir esto con todos los compañeros, y una forma interesante de repasar las cosas que se había visto en la primera parte del semestre.

Con respecto a las clases, al ser virtuales, tanto las profesoras, como los alumnos, estábamos aprendiendo a manejarnos con las nuevas plataformas, esto llevó a que en algunas ocasiones tuviéramos problemas para las presentaciones de las clases, o de conexión, sin embargo, las tres profesoras que me correspondieron estuvieron siempre atentas a los problemas de los alumnos, fueron muy cálidas, pacientes y constantemente motivaban a que no nos atrasemos, y que pongamos todo de nuestra parte para sortear los problemas de la mejor manera. Al ser materias cuatrimestrales, fue más riguroso el tiempo, comparado con la forma a la que una se acostumbra con las materias anuales. Si bien eran temas que yo ya había visto en la UNT, poder profundizar en los mismos y verlos desde otra perspectiva. 

Si bien con todas las materias uno podía adentrarse un poco en la cultura mexicana, hubo dos que puedo destacar. Fonética por un lado, en la que éramos tres alumnas argentinas, y el resto mexicanos, y trabajamos mucho con la diferencia que podemos encontrar en el español, no sólo entre los países, sino también entre las provincias/estados. La otra, Literatura prehispánica, nos permitió conocer la cultura pre-colonial de lo que fueron los aztecas y los mayas. Nos introducimos al náhuatl, aprendimos cómo a día de hoy, muchas de sus palabras originales se siguen usando en casi todo el mundo; cómo influyó en la literatura. Además, aprender otra parte de la historia de la colonización, otra mirada e historias que no suelen contarnos en las escuelas. A esto, debo agregar, me dio la posibilidad de comparar el uso del náhuatl con el quichua en Santiago del Estero, algo interesante de ver, puesto que muchas de las expresiones que manejamos los santiagueños, muchos nombres de las localidades, permanecen de ese quichua. Fue bueno tener la posibilidad de compartir esto con alumnos de otros países y provincias. 

La relación con otros becarios fue difícil, no porque nos hayamos llevado mal, sino por la falta de comunicación que teníamos con la mayoría. Hicimos más contacto entre los becarios de argentina que cursábamos las mismas materias, que con los chicos de México, aunque tuvimos la suerte de relacionarnos con un grupo de compañeros. Creo que esta fue una de las falencias de la experiencia, puesto que la virtualidad complicaba un poco las cosas, y, al ser un nuevo programa, supongo que las cosas se estaban poniendo a prueba, y espero de corazón que los chicos que se sumen a la segunda convocatoria, tengan más suerte en ese sentido.  
Más allá de los problemas que destaco aquí, recomiendo la experiencia, sobre todo para chicos que usualmente no puedan costear un viaje al exterior como fue mi caso. Tome esto como una oportunidad, podía hacerlo desde mi casa, sin los gastos que conlleva salir del país; si bien se pierde un poco la relación humana, y el conocer otros lugares, no deja de ser una buena experiencia social y educativa. Yo me vuelvo con amigos de Córdoba, Argentina, y una gran invitación para volver a Colima como estudiante de Doctorado o visitante. En todo momento fueron muy cálidos, se interesaban por nosotros, y nos hacían sentir ahí, aunque estuviéramos a kilómetros de distancia. Un consejo, para este tipo de intercambio, sería que no lo desperdicien, que aunque no tengan un promedio de excelencia, lo intenten, porque siempre hay sorpresas y uno nunca sabe cuándo nos puede tocar recibirlas.

De esto me llevo un aprendizaje enorme en cuanto a lo académico, y un aprendizaje de paciencia en cuanto a la nueva normalidad que está viviendo todo el mundo; no sólo nosotros tenemos problemas, sino todos, y todos podemos hacer el esfuerzo para llevarlo de la mejor manera. Siento mucho cariño por lo que me tocó vivir, y estoy muy agradecida con las dos universidades (Universidad Nacional de Tucuman, y Universidad de Colima) por haberme permitido ser parte de este nuevo proyecto.  

Mi experiencia como becada y asistente de idioma en Francia

Mi experiencia como becada y asistente de idioma en Francia

Hola, paso a presentarme soy Jenifer Anahí Orieta estudiante de 5° año de la carrera de profesorado en francés en la facultad de filosofía y letras de la Universidad Nacional de Tucumán.

En el año 2018, a mediados de junio decidí presentarme al programa de asistentes de idioma en Francia para el periodo 2019-2020, este es un programa al que todo estudiante de la carrera de francés desea participar y es un gran objetivo lograr cumplirlo desde mi perspectiva.

Mi caso es un poco particular al del resto de los postulantes ya que soy mamá y este programa (antes o así se decía) estaba destinado a personas solteras y sin familiar a cargo, para mi suerte y crecimiento profesional los requisitos para participar del programa cambiaron y no fue ningún impedimento tener un hijo para poder participar. Fue de esta forma que decidí inscribirme para ver si era seleccionada.

Cabe destacar que este programa de asistentes de idioma en Francia está abierto a todas las carreras de grado de la UNT pero existe desde el Ministerio de educación nacional un convenio con la embajada de Francia donde seleccionan año a año 15 estudiantes de profesorado y/o licenciatura de francés de todo el país para becarlos en los pasajes.

Los requisitos básicos para poder postularte son los siguientes: ser alumno regular, tener el 50% de materias aprobadas y para los que no son de la carrera de francés deben presentar un certificado de conocimiento del idioma francés (DELF B1), se debe escribir una carta de motivación (que en el caso de los estudiantes de profesorado y/o licenciatura en francés son dos cartas dirigidas una al ministerio de educación nacional y la otra a las autoridades encargadas del programa en la embajada de Francia en Argentina), se necesita una carta de recomendación de una profesora de francés y debeos desarrollar un proyecto de investigación. Este programa tiene una duración de 7 meses.

De esta forma y con todo lo que implica ser madre y ser estudiante, con un deseo de realización profesional enorme y de querer progresar junte todos los papeles necesarios y pase el proceso de inscripción apoyada y motivada por una gran profesora de francés, madame Rosa Werner, quien es la profesora que dicta la materia Didáctica específica y residencia docente en francés en 5° año de la carrera de profesorado, ella me motivo a lograr cumplir con esta meta.

Una vez que pasó el periodo de inscripción de octubre a diciembre de 2018. En febrero de 2019 los que presentaron los papeles en orden pasan a una entrevista desde el ministerio de educación, fue así que di una entrevista vía Skype que duró seis minutos donde me hicieron preguntas en español y en francés. Posterior a esta entrevista el Ministerio de educación nacional presentó su listado de los 15 estudiantes seleccionados para ser becados y fue ahí que caí en la cuenta que mi nombre estaba en el puesto 11 de los 15 elegidos, y que debía representar a mi facultad filosofía y letras de la UNT. Ya era un hecho que viajaba, ya tenía los pasajes becados, pero aún me faltaba saber mi destino en Francia que llegaría un mes después, el listado oficial donde fui afectada a la Academia de Reims y mi destino final fue vivir en la pequeña ciudad de Épernay, la capital del champán de Francia, donde di clases en un Instituto Stéphane HESSEL y en un colegio Jean MONNET.

El ministerio de educación nos dio una capacitación en el mes de septiembre de 2019 donde nos cubrió el hospedaje a los becados en CABA y nos preparó para nuestra función como asistentes de idioma. Nos capacitaron en todos los aspectos y nos dieron una contención increíble para emprendernos en este viaje.

El ansiado viaje llego, me fui un 29 de septiembre de 2019 con muchas expectativas y miedos. Debo decir que fue la primera vez que viaje sola, y la primera vez que viaje fuera del país, y a su vez deje a mi pequeña con la esperanza de reencontrarnos más adelante durante lo que durara el viaje.

Ahora hablar de lo enriquecedor que fue esta experiencia para mí en lo personal y en profesional fue fabulosa.

Desde lo profesional como estudiante de profesorado de una lengua extranjera llevo años de estudio en formación como profesora y en el aprendizaje del manejo del francés , llegar a Francia y poner en practica todo lo aprendido y estudiado sobre esta cultura, cada palabra o detalle que mis profesoras de francés me enseñaron o contaron era así, estaba fascinada con la formación que recibí durante estos años que vengo transitando en la universidad y sentir orgullo de mi carrera y de mis profesoras fue hermoso. La preparación que recibimos en la carrera es magnífica.

Trabaje con alumnos del nivel secundario, de 14 a 17 años, donde debía preparar las clases para presentar la cultura argentina, y más que nada eran clases de conversación donde mis alumnos franceses debían practicar el español.

En lo personal, me permitió redescubrirme y repensar muchas cosas, me animé a viajar, descubrir nuevas culturas. Conocí lugares increíbles como Paris, Bruselas, Brujas que solo los veía por fotos o en los libros que estudiaba.

Tener que vivir en Francia por unos meses y estar inserta en el sistema educativo también me permitió absorber nuevas técnicas para traer, aquí, a mi país.

Para mí, mi experiencia fue una doble capacitación en el exterior porque por un lado me permitió mejorar mi francés, mi fluidez en el manejo del idioma, aprender un vocabulario familiar, cotidiano, pequeñas cosas de esta lengua que solo las descubrís ahí viviéndolas; y por otro lado pasar por el aula, dar clases, prepararme aún más en mi formación como futura docente, pero enseñando mi propia lengua fue un gran desafío dónde redescubrí mi vocación en la docencia y mi pasión por las lenguas.

Una frase que me identifico durante mi estadía en Francia fue “tu es courageuse” (eres valiente), esta frase la usaban varias profesoras con las que tuve que trabajar, que ya eran madres, y se solidarizaron desde el primer momento que llegué, sabiendo lo que significaba estar lejos de casa, sin mi pequeña con el objetivo de crecer profesionalmente, no fue solo por mi sino también por mi hija. Y fue una experiencia inolvidable en todos los aspectos. Descubrí personas maravillosas que me acompañaron durante esos 7 meses que duró la beca y el programa.

Es realmente enriquecedor culturalmente este programa de asistentes porque participan de muchísimos países, donde compartí con asistentes de Ghana, Kenia, Nicaragua, Guatemala, Chile, México, Inglaterra, Irlanda, España, Italia, Rusia, China, etc. Y en lo que respecta a mi academia de Reims, organizaba jornadas donde debíamos compartir, aprendíamos constantemente sobre nuestras culturas y lenguas. Es una experiencia única.

Me alegra realmente saber que tanto desde Argentina como en Francia repensaron este programa y les dan la posibilidad a todos los estudiantes, en mi caso particular con 26 años y una hija de un año y medio pude permitirme hacer esto, que haya un cupo que no importe más que tu progresión académica para ser seleccionado, me da mucha felicidad saber que fui en cierta forma inspiración para otras jóvenes estudiantes y madres, de que se puede soñar y realizarse profesionalmente.

Mi mayor sueño era conocer Paris, caminarlo y contemplar la Torre Eiffel, fue algo que veía muy lejano y con este programa pude cumplir este sueño.

Desde mi pequeña experiencia siempre voy a fomentar a que se animen a participar de estas experiencias que ofrece la universidad nacional de Tucumán.

Ser asistente de idioma en Francia fue una de las mejores cosas que viví en mi vida y voy a recomendar siempre a que se animen a vivirlo.

Jenifer Anahi Orieta

Becada del ministerio de educación, asistente De idioma en Francia.

 

Mi experiencia como Asistente de Español en Francia

Mi experiencia como Asistente de Español en Francia.

Hola a todos y todas! Me llamo Sabina Lizarraga, soy estudiante de 5to año del Profesorado en Francés de la UNT y voy a compartirles un poco mi experiencia como Asistente de Español en Francia en el periodo 2019-2020.

Para empezar, fui seleccionada junto a 57 argentinos para desempeñarme como asistente de español y trabajar como auxiliar de conversación en Francia, por el Ciep ( Centre d'études pedagogiques) y el Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología de nuestro país. Fui elegida entre estudiantes de todo el país para trabajar en la Academia de Orleans-Tours ( región centro) y fui notificada de esto en mayo de 2019 luego de enviar mi candidatura Vía online al ministerio en el mes de diciembre de 2018.

Para poder presentarme a esta convocatoria debía tener el 50% de materias aprobadas, presentar analítico y certificado de alumno regular, una carta de motivación y una carta de aval de una profesora, y presentar todo documento que signifique relevante con esta candidatura… cursos, congresos, exámenes internacionales etc. Unos meses después pasé un proceso de entrevista y finalmente fui admitida en el Programa.

Si bien no recibí una ayuda económica para pagar el pasaje, pude juntar el dinero necesario gracias a mi familia y a mis ahorros y pude formar parte de este hermoso programa. Una vez llegada a Francia el 27 de septiembre de 2019, comenzó mi gran experiencia… Una experiencia única e inolvidable que me formó no solo como docente y profesional sino en muchos ámbitos de la vida.

Estuve viviendo en una residencia escolar en la ciudad de Tours, y trabajé en 2 escuelas a medio tiempo ( en la ciudad de Tours y en el pueblito de Amboise). Una vez instalada en Tours y gracias a la gran ayuda de una antigua asistente venezolana, comencé mi vida en esta ciudad que sería mi albergue durante 7 meses ¡y durante la pandemia!

Allí conocí a asistentes de todos los países (estadounidenses, de Rusia, italianos, mexicanos, españoles…) Y compartí muchísimas experiencias que me ayudaron a crecer como persona y a ver las cosas desde otra manera. También en la escuela de Amboise pude compartir y formarme junto a un hermoso equipo de colegas muy abiertos al mundo y encantados con mi presencia, y trabajé con un grupo de alumnos de un proyecto Unesco cuyo uno de los tantos propósitos era preparar y representar una obra de teatro en Francia y Argentina.

Aquí les comparto fotos de Tours y Amboise (la hermosa región donde viví: Valle del Loira)

Si me preguntan qué fue lo que más me sorprendió de esta experiencia fueron los paisajes de Francia, la tranquilidad, la valoración del patrimonio histórico que tienen en Europa y me sorprendió y emocionó la posibilidad de ver y descubrir un país que solo conocía por fotos o testimonios de otras personas. Pude conocer un país que admiro tanto por sus hermosos paisajes, pude aprender mucho de esta cultura ( sus aspectos positivos como negativos) y reafirmar mi elección como futura docente de Francés.

¿Algo difícil de esta experiencia? Los trámites… sí, suena básico pero me costó muchísimo poder entender la burocracia francesa y poder resolver algunas situaciones complicadas ya que tuve problemas a mi llegada (como perder trenes.. no tener buena conectividad de internet,...etc) y al principio me costaba entender un poco el francés, pero por suerte, mi amiga venezolana me ayudó muchísimo y me explicó todo lo que debía hacer!

Una anécdota inolvidable... el día que anunciaron la cuarentena, algo inesperado y que me afligió mucho porque tuve que renunciar a mis deseos de seguir trabajando y conociendo el país y además no me pude despedir de mis alumnos.

Y si debo destacar algo y aconsejarles a los futuros postulantes sería: ¡Anímense a postularse a los programas de movilidad internacional, pierdan el miedo porque de una manera u otra las cosas se resuelven… luchen por sus sueños y formen parte de estas oportunidades porque te abren muchísimo la cabeza y te motivan a seguir perfeccionándote en los estudios! Para mí está experiencia significó cumplir mi gran sueño y me siento mucho más segura y formada en el ámbito profesional, personal, ¡y siento que puedo anteponerme a cualquier situación por más complicada que parezca! ¡¡Anímense y representen a nuestro país y nuestra cultura porque tenemos mucho que aportar!! ☺️

Aconsejo totalmente postularse en estos programas y aconsejo preparar el viaje con mucha antelación y tener un contacto de confianza allá por si tenés algún imprevisto, el resto se soluciona solo.

Sabina Lizarraga.

Mi experiencia en Alemania

Mi experiencia en Alemania

Hasta hace menos de dos meses me encontraba en Alemania, experiencia que fue posible al obtener la beca de intercambio ISAP, por un convenio que existe entre la Universität zu Köln y nuestra facultad. Todavía me parece increíble pensar que obtuve esta beca, que se me presentó esta gran oportunidad por la que no podría estar más agradecida, aunque, siendo sincera, en un principio estuve un poco asustada y fue todo caótico.

Con Juan Manuel, un compañero de la carrera de Letras que también obtuvo la beca, encontramos por suerte un apoyo mutuo a la hora de resolver tramites y cuestiones burocráticas con tan poco tiempo de anticipación, eso fue un verdadero estrés, sumado al hecho de que lo único que podía imaginarme del otro lado del océano eran un montón de generales prusianos recibiéndome al llegar. Pese a la amargura inicial, todo salió muy bien y termine rompiendo con muchos mitos y estereotipos sobre la sociedad y cultura alemana.

Soy estudiante de la licenciatura y el profesorado de Historia, me gustaría dedicarme fundamentalmente a la investigación, en particular sobre tópicos cercanos a América Latina. En cuanto a la Universidad de Colonia me parecía curioso que tuviera un centro y una carrera dedicada a estudios Latinoamericanos. Creo que mi principal motivación para presentarme fue esa, dar cuenta de las perspectivas y los enfoques que allí existen, cuales son las motivaciones de quienes eligen esta carrera. De ese modo pude acercarme a muchísimas personas de lo mas interesante, siempre muy amables y dispuestas a dar una mano en todo.

El conseguir alojamiento fue en principio otro problema, hasta entrar en contacto, una semana antes de viajar, con quien fue mi compañera de piso por los siguientes seis meses y medio. Al no conseguir plaza dentro de la residencia universitaria, terminé viviendo en un “WG” (Wohngemeinschaft), es decir, un piso compartido, experimentando muy de cerca como viven la mayoría de los jóvenes universitarios alemanes, junto con Johannes, Laura y Nicci (o Nicola), personas con las que llegué a ser muy cercana y con quienes aún mantengo mucho contacto.

La recepción de las personas encargadas de nosotrxs en Colonia fue siempre maravillosa, muchxs de ellxs son jóvenes que se encuentran haciendo sus maestrías o terminando el grado, nos brindaron todas las herramientas para ayudarnos cuando tuvimos inquietudes o dificultades. Por otro lado, como Nicci está haciendo la carrera de Estudios Regionales de Latinoamérica (Lateinamerikastudien), también pude recibir mucha ayuda de ella e incluso fuimos compañeras en una asignatura. Pude acercarme a muchísimas personas, en los cursos hice bastantes amigxs, porque como ya mencioné muchas veces, todxs siempre mostraron gran predisposición por darme una mano. También generé vínculos muy agradables con distintxs profesores, quienes siempre estuvieron dispuestxs a ayudarnos.

Dado que yo no sabía alemán cuando llegué, me comuniqué en principio solo en inglés (también en español) y las asignaturas que elegí, salvo por los cursos de alemán, fueron en español, sobre Latinoamérica. Fue difícil decidir qué cursos tomar, hubo otros cursos en ingles que también me atraían mucho, pero por coincidencias horarias me vi obligada a elegir. Lo cierto es que me atrajeron muchísimos seminarios que brindaba la universidad, pero los que mas me interesaban, eran en alemán, por lo que no pude tomarlos.

El modo en que la universidad está organizada es muy diferente, para ser sincera todavía no termino de entender como funcionan sus “módulos”. Los seminarios que dictan son muy específicos, sobre temas muy puntuales, lo cual si marca una gran diferencia con la carrera de historia en la UNT. Tuve la sensación de que en términos de contenidos y de conocimientos sobre ciertos procesos, en nuestra universidad estamos mucho más preparados, sin embargo, allí tuve un acercamiento mas concreto a las herramientas necesarias para poder utilizar todo ese conocimiento, que en todos estos años de carrera en la UNT no los tuve. Esto podría sintetizarse en que aquí en Tucumán se está mas orientado al contenido disciplinar, por el contrario, en Alemania, aunque no se abordan muchísimos temas en profundidad, hay una orientación clara en la apreciación critica de ese conocimiento para poder realizar trabajos y presentaciones orales (modo en que me evaluaron para pasar los cursos), lo cual fue un aporte muy significativo para mí, dado que quiero dedicarme a la investigación.

La universidad también brinda muchísimos cursos de idiomas, por lo que también decidí tomar un curso de portugués, curiosamente con la idea de fortalecer mi escaso alemán, teniendo en cuenta que el curso era dado en alemán para estudiantes alemanes. Esto de hecho si me funcionó, fue de gran ayuda para afinar mi oído en relación con el idioma (con el plus de que aprendí un poco de portugués).

Como podrán ver, me pasé hablando cuatro idiomas durante mi estadía (español, inglés, alemán y portugués), la verdad era muy agotador, los primeros dos meses, al finalizar el día, estaba demasiado agotada, aunque también era divertido cuando mezclaba los idiomas sin darme. Sobre esto, lo que, si puedo aconsejar por mi experiencia, es que creo que si sería bueno poder hacer el intercambio con un conocimiento del alemán. Siento que para mi fue muy provechoso el aprendizaje del idioma estando allí, en solo cuatro meses llegue a un buen nivel de A2 y a poder comunicarme e incluso hacer algunos trámites burocráticos en alemán. Aunque ahora continuo con las clases y hago llamadas telefónicas seguidas con mis amigxs y pareja para hablar en alemán, creo que, si hubiera llegado ya con ese nivel a Alemania, habría podido avanzar muchísimo más. El alemán es un idioma muy curioso, muy lógico, muy creativo, revela mucho sobre sus hablantes, saber un poco sobre él antes de llegar ayuda a adaptarse un poco más.

Creo que lo que mas me sorprendió de la cultura alemana es que no eran “tan alemanes”. Muchas veces mis amigxs y mi pareja trataron de explicarme que Colonia es un poco diferente al resto de Alemania, pero creo que en general tuve esa sensación, de no sentirme tan lejos por muchas cosas: la gente no siempre es puntual, los trenes tienen muchos retrasos (la Deutsche Bahn se volvió una gran enemiga), la burocracia es igual de lenta y complicada, las personas no son frías aunque si es cierto que son muy directas, todxs están dispuestxs a ayudarte y a tratar de entenderte. Podría hacer una lista interminable de similitudes, es cierto que hay muchas diferencias (como las voraces filas de supermercado alemanas o el miedo al contacto en el trasporte público lleno), pero si pienso en lo que mas me impacto, es eso, lo rápido que pude adaptarme y sentirme en casa pese a ciertos choques culturales.

Si pienso en lo más difícil de esta experiencia, creo que fue el volver a Tucumán. No solo lo digo por las dificultades materiales que tuve, vinculado al cierre de fronteras, que inició el mismo día que tomaba mi vuelo, si no porque de verdad me enamoré mucho de Colonia, de la Renania, de sus personas, fue muy difícil irme, aunque también extrañaba muchísimo Tucumán. Recomiendo muchísimo esta experiencia.

Nahla Chaban

Mi experiencia en The Priory School

Mi experiencia en The Priory School

¡Hola a todos! Mi nombre es Henny Martín González y fui becaria en la convocatoria 2014 – 2015 para Asistente de Idioma en la Beca convenio del British Council y el Ministerio de Educación de la Nación Argentina.

Durante los 8 meses que duró mi experiencia trabajé en The Priory School, una escuela secundaria ubicada en un pueblito super pintoresco y tradicional de Inglaterra llamado Hitchin, en Hertfordshire. Trabajaba 12 horas semanales, y había un día de la semana que no asistía a la escuela (no siempre es así, depende la organización de las clases de cada escuela). Mi trabajo consistía en dar apoyo a los alumnos que estudiaban español especialmente en el área de conversación. Con los primeros años del secundario se trabajaba para reforzar vocabulario específico mediante juegos, canciones y videos, y en los últimos años se trabajaba especialmente la parte de Speaking para rendir examenes internacionales. Además de esto, siempre fui una embajadora de la cultura argentina mostrándoles a los chicos aspectos que nos identifican como costumbres, videos sobre las diferentes regiones y paisajes de argentina, la música, el “mate”, y tantas otras cosas… Los alumnos allá son super respetuosos y “curiosos”, siempre sorprendiéndose y haciendo preguntas para aprender más. Tengo los mejores recuerdos con ellos y con mis colegas del colegio.

En lo que a capacitaciones respecta, antes de volar al Reino Unido se realizan reuniones en Buenos Aires y una vez en el país que te toca se asiste a una “Foreign Language Assistant two days induction” en la que te brindan tips y herramientas para desempeñarte de la mejor manera posible en la tarea asignada. Estos encuentros sirvieron además para conocer otros/as asistentes de español de otros lugares cercanos.

Más allá de la experiencia en el colegio, lo mejor que me dejó está beca fueron los amigos que me hice y las vivencias interculturales que compartimos juntos. En mi caso vivía con 3 chicas francesas de las cuales una era además colega ya que ella era Asistente de Francés en la misma escuela que yo. Conformamos un hermoso grupo con unos vecinos (2 españoles, otra francesa, un italiano y un alemán) que hicieron que todos los momentos sean inolvidables, desde cenas, idas al gimnasio, a pubs, al cine, y muchos más. Aprovechábamos los fines de semana para ir a pasear a Londres (¡Estaba a solo 40 minutos en tren!) o a otras ciudades como Oxford, Cambridge o Brighton, y los fines de semana largos o vacaciones para viajar a países como Escocia, Alemania, Suecia y tuvimos la suerte de disfrutar juntos el “festival de San Patricio” en Dublín, Irlanda. Hasta el día de hoy seguimos en contacto por nuestro grupo de whatsapp y muchas veces se hace difícil contener las lágrimas al recordar con nostalgia todos los hermosos momentos vividos que quedarán en mi corazón para siempre.

No tengo dudas al afirmar que esta fue LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI VIDA, por eso les recomiendo a todos que se animen, se presenten y lo intenten. Es una oportunidad única que los ayudará a crecer no solo profesionalmente, sino también a nivel personal y dejará una marca para toda la vida en cada uno de ustedes.

Mi experiencia de Intercambio en UNICAMP

Mi experiencia de Intercambio en UNICAMP.

Mi primer intercambio como estudiante fue durante el segundo semestre del año pasado (2019), en la Universidade Estadual de Campinas (UNICAMP) en São Paulo, Brasil. Llegué a esta universidad por medio de la beca ESCALA organizada por la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (AUGM).

No conocía esta beca hasta que se abrieron las inscripciones. Tuve que presentar mi CV y una carta de motivación para postular. Cuando me dijeron que había ganado la beca, empezó otra serie de papeles y certificados para presentar (trámites a veces engorrosos) pero que no podían con la emoción de pensar que iba a estudiar por un semestre en un universidad extranjera latinoamericana.

Antes de ir a la Universidad en Campinas, ya tenía decidido dónde iba a vivir gracias a la ayuda de una estudiante salteña que en ese momento estaba terminando su intercambio en Brasil, sus consejos me ayudaron muchísimo!. Las opciones eran vivir sola en una especie de monoambiente (Kitnet), en casas comunitarias y administradas por los estudiantes que viven allí (república, lo más común) o en casas también compartidas pero administradas por el/la dueño/a de casa (pensionato). Yo viví en un pensionato junto con otros 15 estudiantes de grado, posgrado y doctorado. Todos teníamos más o menos la misma edad y éramos de Argentina, Colombia, México, Perú y Brasil. 15 personas viviendo en el lugar que me acostumbré a llamar “mi casa”. Estaba ubicada sólo a 10 minutos caminando de la Universidad, por lo que prácticamente no usaba el servicio de transporte que la misma ofrece.

Soy estudiante de Letras y en UNICAMP cursé tres materias del IEL (Instituto de Estudos da Linguagem) y una en el CEL (Centro de Ensino de Línguas). Cursé Políticas Linguísticas, Neurolinguística, Tópicos Especiais em Literatura Brasileira: Regiões III y Português para Estrangeiros. La adaptación al ritmo de clases y a la vida universitaria fue bastante rápida y cómoda, a las pocas semanas sentí como si estuviese en mi universidad de origen! Los profesores que tuve estuvieron siempre dispuestos a ayudarme con lo que necesite, sus clases eran claras y la propuesta de enseñanza-aprendizaje gustó mucho. Disfrutaba de cada clase. Hasta el día de hoy sigo en contacto con algunos de ellos. Las dinámicas dentro del aula eran parecidas a las que ya estaba acostumbrada, y al usar lenguaje técnico de cada materia, fue fácil seguir las clases sin manejar aún el idioma con fluidez.

Pude armar de a poco mi propia rutina entre los horarios de clase, la vida en la Universidad, deporte y salidas con amigos! La oferta de actividades extracurriculares en UNICAMP es muy amplia, desde eventos deportivos, artísticos, encuentros culturales y tantas otras cosas diferentes a las que estaba acostumbrada en mi Universidad, me anoté para hacer un poco de todo!

Pasábamos mucho tiempo dentro de la Universidad, ya sea en clases, entre clases o haciendo tiempo para llegar temprano al querido “bandejão” o “bandeco”, el comedor universitario principal. El desayuno, el almuerzo y la cena eran en horarios a los que no estaba acostumbrada (la cena, por ejemplo, era desde las 17 hasta las 19.45) pero como toda mi rutina empezó a girar en torno a UNICAMP y sus horarios, no fue difícil adaptarse. Además, era entretenido adivinar cuál menú brasileño tocaba cada día! Platos y combinaciones que nunca me hubiese imaginado. Aprendimos mucho de la cultura de Brasil también desde su gastronomía. Además, era el momento de buscar en la inmensidad del comedor a tu grupo de amigos, sentarte y compartir con ellos cómo iba tu día, que era lo que faltaba y arreglar a qué hora nos veíamos esa noche en “El Posto”, bar universitario en Barão Geraldo.

UNICAMP tiene un grupo especial de voluntarios que se encargan de ayudar a los intercambistas en la adaptación y en el transcurso del semestre, cuando yo estuve allá el grupo se llamaba “Uniinter”, actualmente es “Uniin”. La existencia y ayuda de Uniin fue fundamental para el proceso de adaptación. Desde el momento en que fui aceptada en UNICAMP, me acompañaron con mails informativos, ayuda, consejos sobre los papeles que necesitaba llevar, los que necesitaba traer de vuelta, generaron un grupo de Whatsapp con el resto de los Intercambistas, me sentí bienvenida en UNICAMP sin siquiera haber llegado allí…

Tuvimos gracias a ellos nuestra “semana de adaptación”, donde nos mostraron la Universidad, la vida fuera de ella, programaron actividades para conocernos entre todos los intercambistas, etc.

Desde el primer día hicimos amistades entre todos, se percibía la buena onda y predisposición para charlar y conocerse. La realidad es que todos, de un día para el otro, estábamos fuera de nuestra zona de confort en un país extranjero, entonces la sensación al comienzo era la de ser amigos, sólo que todavía no nos habíamos conocido...

En cuanto al idioma, si bien teníamos clases de portugués, la mayoría del vocabulario y las palabras para expresarme en mi día a día las aprendí con amigos, al conocer la vida de cada uno, y con ganas de aprender cada vez más. El primer mes fue el más difícil para comunicarse en portugués tanto con nativos como con el resto de los intercambistas, pero entre mímicas, interpretaciones y traducciones logramos relacionarnos. Nos conocíamos cada vez más entre todos, nuestros horarios, nuestros gustos, lo que indefectiblemente llevó a que también se formen grupos más pequeños , era muy difícil hacer actividades para grupos tan grandes. De igual manera éramos bastantes, por lo que siempre había disponibilidad y ganas para ir a un bar, hacer un “churrasco” o ir a casa a ver películas.

Luego del cursado de las materias y el fin del ciclo lectivo, decidimos viajar a fin de año por otras partes de Brasil para conocer lo más que podamos. Armamos un viaje con mi grupo de amigos de todo el semestre, éramos unas 15 personas de más de 7 nacionalidades en Brasil dispuestos a aprovecharlo al máximo. Vimos y vivimos en el Nordeste Brasileño otra cara de ese país, otras personas y rutinas diferentes a las vistas en São Paulo. Todo nuestro semestre académico sumado a esta instancia de viaje nos abrió la cabeza y nos mostró mucho de lo que desconocíamos sobre Brasil y sobre nosotros. Un viaje con amigos inolvidable. Las personas y los lugares fueron uno mejor que el otro, conocimos otras culturas y maneras de ver el mundo (no sólo de Brasil, sino también de mis amigos).

Ya próximos a las despedidas y vueltas a nuestros países de origen, entre llantos de alegría y tristeza, todos hablamos de lo difícil que es transmitir una experiencia de intercambio al resto. Era como si tuviésemos que contar un dia de nuestra vida cotidiana con lujo de detalle a alguien ajeno a esa cotidianeidad, con detalles que incluso no contemplamos ya que para nosotros eran “normales” (donde vivíamos, dónde y qué comíamos, dónde quedaba UNICAMP, etc). Creo que no poder traducir en palabras exactas la totalidad de mi intercambio es positivo, envuelve tanto a nivel académico, personal, social… Quedamos de acuerdo (entre brasileños e intercambistas) que al finalizar un intercambio la persona que lo experimentó no vuelve a su país, sino que llega de nuevo. Las experiencias vividas (desde las más banales hasta las más complejas) tienen un impacto en nosotros, nos permiten desafiarnos y colocarnos fuera de nuestra zona de confort. Tantas personas que hace unos meses no conocía son hoy una parte fundamental de mi día a día. Tantas historias y vidas que casualmente tienen la oportunidad de cruzarse por unos meses y conocerse.

Después de haberlo vivido, recomiendo hoy y siempre vivir una experiencia de intercambio. Ahora, entre intentar enumerar las razones específicas por las cuales es recomendable o, decir que, aún después de meses, no consigo poner en palabras tantas emociones y experiencias, no puedo dejar de reírme o de llora con anécdotas, no puedo creer lo mucho que disfruté… Prefiero simplemente recomendar siempre que lo hagan, que asuman la aventura del intercambio como un desafío porque estoy segura que va a superar todas las expectativas que desde nuestros lugares podemos generar. Porque seguramente a la vuelta traés mucho más de lo que creés, mucho más que una valija, cuando llegues de nuevo.

Lucía María Terán

MI EXPERIENCIA EN UNIVERSITY OF NORTHERN COLORADO Beca TEA Fulbright

MI EXPERIENCIA EN UNIVERSITY OF NORTHERN COLORADO Beca TEA Fulbright

Mi nombre es Noelia Mazza, tengo 32 años y soy profesora en Inglés, egresada de esta hermosa casa de estudios.

Después de una convocatoria que constaba de diversos pasos, en el año 2018 fui seleccionada para ser parte de la cohorte 2019 formada por tres profesores de diferentes lugares de Argentina.

La beca Fulbright TEA (Teaching Excellence and Achievement) está destinada a profesores de inglés dedicados a la enseñanza en el nivel secundario. La misma ofrece una capacitación de seis semanas en una universidad estadounidense.

En mi caso en particular, fui seleccionada para asistir a University of Northern Colorado en Greeley, una ciudad ubicada a más o menos una hora de Denver, capital del estado.

Fui parte de un grupo de veintiuno profesores de inglés de veinte países diferentes. Nos alejamos en los departamentos para estudiantes ubicados en el campus de la universidad. Particularmente me tocó compartir mi residencia con dos colegas de Tailandia y Uzbekistán. ¡Una experiencia cultural y de aprendizaje maravillosa!

En la universidad cursamos cuatro materias: Metodología, Enseñanza de Inglés como Lengua Extranjera, Educación Especial y Tecnología para la Educación. Teníamos clases de lunes a viernes por la mañana y tarde, excepto los días martes que asistíamos a una escuela secundaria local. Allí, nos designaron un co-teacher con quien realizamos observaciones de clase, colaboramos con los docentes en sus actividades y muchas veces también fuimos embajadores de la cultura argentina compartiendo tradiciones, costumbres, música, paisajes y diversos aspectos que caracterizan nuestra identidad.

Este programa también ofrece la posibilidad de tener “family friends”, una familia local que te acompaña y con la cual puedes compartir actividades sociales y de recreación. De hecho, este es uno de los aspectos más lindos ya que permite establecer relaciones que muchas veces perduran años después del programa.

Más allá de la valiosa formación académica que me dejó esta beca, quiero destacar la increíble y enriquecedora experiencia cultural que ofrece. En este programa compartimos viajes, cumpleaños, y miles de experiencias inolvidables, aprendimos sobre diferentes culturas y la vida de personas de todos los continentes, e incluso forjamos vínculos que aún hoy, a la distancia, nos mantienen unidos y trabajando en lo que amamos, que es la enseñanza de inglés.

Desde lo más profundo de mi corazón, puedo decir que fue una de las mejores experiencias de mi vida. Les recomiendo ampliamente aplicar para este programa ya que es una excelente oportunidad no sólo para desarrollarse profesionalmente sino también estrechar lazos con personas y culturas de diferentes lugares del planeta.

Mi experiencia de intercambio en Köln – Alemania

Mi experiencia de intercambio en Köln – Alemania

Cuando a fines de agosto me bajaba del tren que iba desde Frankfurt a Köln tuve mis primeras emociones fuertes, porque fue el momento en el que me di cuenta de lo que estaba empezando a vivir. Tener que hablar un idioma que hasta hace un año atrás me era completamente ajeno fue una experiencia que me transformó enormemente, siempre para bien.

Me tocó llegar a Alemania con la beca de intercambio ISAP, por convenio entre la Universität zu Köln y la Facultad de Filosofía y Letras UNT. Soy estudiante de la Licenciatura y el Profesorado en Letras, y en mi carta de motivación (uno de los requisitos para la postulación, junto con otros papeles como certificaciones y currículum) ya contaba que me interesaban las lenguas y que me gustaría en un futuro poder enseñar español a otras personas, y en este viaje supe que en ese contacto lingüístico entre dos personas diferentes ambas aprenden otro modo de entender el mundo.

Me tocó vivir cinco meses en una casa de familia, donde compartía el piso superior con una compañera que venía desde Suiza. Durante todo el semestre intercalé el idioma inglés con el alemán debido a la complejidad de algunas situaciones, siendo inglés una lengua que me era mucho más conocida. Pero cuando al poco tiempo tuve que interactuar con personas que solamente hablaban alemán, tuve que aplicarlo aún más y fui ganando confianza, y con eso mucha autoestima, debo decirlo, porque era muy lindo sentir que podía manejarme bien con esa lengua a la que antes le sentía un poco de miedo al empezar. Por eso recomiendo a mis amigos y amigas que siempre estudien nuevos idiomas, y más aún alemán, porque abre puertas a nuevas perspectivas y vivencias que me alegro de haber tenido.

La llegada a la Universidad fue otro ‘Kulturschock’ (una palabra muy utilizada allí para hablar de esa sensación al experimentar algo totalmente nuevo en otra cultura). Pudimos acceder a una enorme diversidad de cursos y seminarios. Con Nahla, de la carrera de Historia, junto a María y Nicolás, quienes estudian Comunicación en la UNSTA, debimos asistir a clases en inglés, español y alemán, por lo que el contacto con diferentes lenguas fue una constante en nuestra cotidianeidad durante todo el semestre. Pudimos percibir la enorme diferencia y el gran aporte de estudiar una lengua en su lugar de origen. Teníamos conocimientos de gramática y vocabulario, pero fue el hecho de conversar con personas, interactuar con nuevos amigos lo que nos ayudó a afianzar y acrecentar nuestro manejo del idioma. Además, pudimos conocer a personas de todo el mundo, hacer amigos de muchísimas latitudes diferentes que nos contaban sobre su vida y sus culturas.

En lo particular, luego de aprobar el curso de idioma alemán B1 opté por los seminarios y lecturas: Literature of New York, American Modernism, Was ist Lyrik?, Romanische Sprachgeschichte, Modern and Contemporary American Poetry and Theory, Coherencia y Estructura del Discurso, Prácticas disidentes de teatro y cine en Hispanoamérica. El modo de los estudios universitarios es muy distinto al que estamos habituados, por lo que implicó adaptarnos a nuevos ritmos y a distintos hábitos de estudio. El intercambio me benefició mucho en el sentido de que me aportó nuevas herramientas para el conocimiento de la lengua y la literatura, y contamos con docentes que acompañaron nuestro proceso de manera constante.

La cultura alemana en general nos sorprendió, derribando algunos mitos construidos alrededor de su idiosincrasia. La sorpresa fue en un sentido positivo, y en algunos aspectos sentíamos que ese modo de vivir había calado muy hondo en nosotros, al punto que nos alegraban o indignaban las mismas cosas que a nuestros amigos y las personas con las que convivíamos. Llegué a sentir a Köln como un hogar, y empecé a sentir la nostalgia de dejarlo de a poco cuando en febrero me mudé a Düsseldorf, una ciudad cercana, durante el tiempo en que ya no debía asistir a clase, sino dedicarme a terminar de escribir los trabajos finales para las materias y seguir conociendo el país. Mis días favoritos era cuando paseábamos por el casco viejo de la ciudad, comíamos un Bratwurst (comida típica) y bebíamos la cerveza de la ciudad, la Kölsch. Es una ciudad muy festiva que cuenta con uno de los carnavales más conocidos (al punto de que las estaciones del año se conocen allí como primavera-verano-otoño-Karneval).

Me preguntan si recomiendo este intercambio. Respondo con Me preguntan si recomiendo este intercambio. Respondo con “Home es wo der Dom es”, la canción que suena durante el carnaval de Köln en el dialecto de la región, haciendo referencia a su icónica catedral, que puede verse desde muy lejos. Caminar bordeando el río Rin con personas a las que llegué a querer mucho se volvió uno de mis recuerdos favoritos, por lo que me identifico con esa canción y puedo llamarla mi segundo hogar, y el lugar al que siempre voy a querer volver.

Juan Manuel Romero